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STORIES ABOUT JEWISH AND COLOMBIAN PEOPLE

sábado, junio 21, 2003

Y COMO AÑORO YO A MEDELLIN DE ESA EPOCA, ERA EL AÑO DE 1970,TODAVÍA NO SE HABLABA DE PABLO ESCOBAR PUES SEGÚN LA HISTORIA APENAS ESTABA COMENZANDO SUS FECHORÍAS COMO LADRON DE CARROS EN ENVIGADO, LA CIUDAD ENTERA SE MOVIA A RITMO PAISA CON SUS GRANDES EMPRESAS Y EN LA COMUNIDAD CASI TODOS TENIAN YA SUS ALMACENES O FABRICAS MUY ORGANIZADAS, EN EL CASO DE MI FAMILIA MI PADRE TENIA UNA FABRICA DE PRODUCTOS QUÍMICOS EN ASOCIO CON MI ABUELO Y DOS FAMILIAS GOIM MUY QUERIDAS, SE LLAMABA AGROQUIM Y PRODUCIA INSUMOS QUÍMICOS PARA VARIAS EMPRESAS EN COLOMBIA.

MI PRIMO HENRY YAKER ME PRESENTO A UN AMIGO LLAMADO HEINZ SIMSON, PERTENECIENTE A UNA FAMILIA DE JUDIOS ALEMANES MUY QUERIDOS, ACA QUIERO ACLARAR ALGO QUE OCURRIA POR ESE ENTONCES Y ES QUE LOS ALEMANES Y LOS TURCOS NO SE LA LLEVABAN MUY BIEN EN LA PARTE RELIGIOSA CON EL RESTO DE LA COLONIA, TANTO QUE TRATARON DE TENER SUS PROPIAS SINAGOGAS O SITIOS PARA REZAR Y ASI EVITAR DISCRIMINACIONES, EL CASO ES QUE ESO A MI ME TENIA SIN CUIDADO, LO IMPORTANTE ERA TENER BUENOS AMIGOS.

RECUERDO MUY BIEN QUE NOS MANTENIAMOS EN EL BARRIO LAURELES, EN EL FAMOSO PARQUE DE LAURELES DONDE HABIA UN ALMACEN MUY FAMOSO LLAMADO XOCIMOS, UNA BOMBA DE GASOLINA Y LA CASA DE LOS TOLEDO DONDE VIVIA ROSI TOLEDO, DE QUIEN MI PRIMO HENRY ESTABA MUY ENAMORADO Y PASABA TODO EL DIA EN SU PONTIAC TEMPEST AZUL POR EL PARQUE PARA LLAMAR LA ATENCIÓN DE ROSI Y NOSOTROS LO ACOMPAÑÁBAMOS EN SU DIFÍCIL TAREA DE CONQUISTARLA, PERO A MI PRIMO LE SALIO COMPETENCIA, PUES OTRO AMIGO , MIGUEL WINOGRAD , EL FAMOSO BUPOS COMO TODOS LO LLAMABAMOS TAMBIEN QUERIA SER NOVIO DE ROSI Y UNA VEZ EN UNA FIESTA EN LA FINCA VILLA ALICIA SE AGARRARON A GOLPES Y CASI NO LOS SEPARAMOS, HOY EN DIA BUPOS Y ROSI ESTAN CASADOS Y VIEVEN ACA EN MEDELLÍN Y TIENEN UN RESTAURANTE MUY BONITO QUE SE LLAMA DONDE BUPOS Y ES DE COMIDA DE MAR.

CON LA FAMILIA SIMSON LLEGUE A TENER UNA AMISTAD MUY BELLA, HEINZ TIENE UN HERMANO LLAMADO SIMON, MAYOR QUE ÉL Y UNA HERMANA LLAMADA YENI, LA MENOR Y SUS PADRES (QEPD) DON JAIME Y DOÑA LOREN TENIAN UNA PELETERIA MUY FAMOSA ACA EN MEDELLÍN LLAMADA GLOBAL DONDE VENDIAN INSUMOS PARA ZAPATEROS, TODO LO RELACIONADO CON CUEROS, HEBILLAS Y HERRAJES Y ME DESCRESTABA EL CARRO QUE TENIA EL VIEJO, YA QUE ERA UN MERCEDES BENZ ULTIMO MODELO MUY HERMOSO Y DE VEZ EN CUANDO NOS LO PRESTABAN PARA DAR UNA VUELTECITA Y DESCRESTAR A LA MUCHACHAS.................

viernes, junio 20, 2003

BUENO YA PASO MI BAR-MITZVA Y YO CON TRECE AÑOS ME COMENZABA A HACER PREGUNTAS RESPECTO A MI FUTURO RELIGIOSO, COMO VOY A TOMAR LA RELIGIÓN, QUE FIESTAS REALMENTE DEBO SEGUIR, ESTABA UN POCO CONFUNDIDO AL RESPECTO PUES AUNQUE EN MI CASA MIS PADRES NO ERAN LOS MAS RELIGIOSOS, DE TODOS MODOS ME INCULCABAN TODO Y SEGUÍAN LAS FIESTAS MAS IMPORTANTES Y SIEMPRE ME DECIAN QUE ME TENIA QUE CASAR CON UNA NIÑA JUDIA PUES PARA ELLOS ERA COMO UN CRIMEN PENSAR EN UN MATRIMONIO MIXTO, PERO PARA MI ERA MUY DURO PUES YO ESTABA YA ESTUDIANDO EN EL COLEGIO LA BOLIVARIANA QUE ES DE CURAS Y MI VINCULACION CON LA COMUNIDAD ERA MUY REDUCIDA Y LA VERDAD ES QUE A ESA EDAD NO SE PIENSA EN TENER NOVIA SINO AMIGAS, NO IMPORTABA LA RELIGIÓN NI NADA.
EN LA BOLIVARIANA ERAN MUY RESPETUOSOS CON MI RELIGIÓN, ME DEJABAN SALIR DE CLASE DE RELIGIÓN Y ME PONIAN 5 CADA MES, CLARO ESTA QUE NO FALTABA EL CURITA QUE ME QUERIA CONVERTIR Y RECUERDO MUCHO UNA ANÉCDOTA EN QUE EL CURA QUE DICTABA CLASE DE RELIGIÓN ME PROPUSO QUE ASISTIERA A UNA CLASE PUES NO ME IBA A PASAR NADA, Y LE SUPO A CACHO, PUES COMO LES PARECE QUE EN PLENA CLASE LE PREGUNTE LO SIGUIENTE: SI DIOS TIENE MAMA SEGÚN USTEDES LOS CATÓLICOS, EN TONCES LA VIRGEN MARIA O SEA LA MAMA DE DIOS ES MÁS IMPORTANTE QUE DIOS, PUES SE SUPONE QUE LA MADRE ES UN SER SUPERIOR AL HIJO,QUE ESTABA ANTES QUE ÉL , EN FIN , LES CUENTO QUE CASI ME PEGA, ME SACO DE CLASE Y ME DIJO QUE MAS BIEN ME QUEDARA AFUERA QUE ME PONIA 5 CADA MES Y QUE NO ME PUSIERA A HABLAR SOBRE ESTOS TEMAS CON LOS COMPAÑEROS PUES LA RELIGION CATOLICA ES DE PURA FE Y NO SE DEBEN HACER INTERPRETACIONES .

RECUERDO QUE CUANDO ME TOCABA LA CLASE DE RELIGIÓN ME IBA A CAMINAR POR LAURELES PUES LA BOLIVARIANA ESTA UBICADA EN ESE BARRIO Y YA EN ESA EPOCA ME DABA UN POCO DE MIEDO PUES ME PODIAN ROBAR EL RELOJ O HACER ALGO Y SIEMPRE SENTIA CURIOSIDAD POR PASAR POR LA CASA DEL MILLON, QUE ERA LA CASA MAS LUJOSA DE MEDELLÍN, EN LAURELES, CONSTRUIDA POR UN SEÑOR ASDRÚBAL QUE ERA EL DUEÑO DE UNOS BETUNES PARA ZAPATOS Y HABLAR EN ESA EPOCA DE UN MILLON DE PESOS ERA ALGO ESTRAMBÓTICO, LA GENTE SE DABA EL PASEO PARA IR A VER LA CASA POR FUERA PUES ERA IMPONENTE EN SU EPOCA, FUE TODO UN MONUMENTO EN MEDELLÍN. TAMBIEN SE VEIAN CARROS MUY LINDOS, IMPORTADOS COMO LOS CHEVROLET, PONTIAC, MERCEDES, BUICK Y EN LA COLONIA LOS MAS PUDIENTES NO VACILARON EN TRAER CARROS DE ESOS, MODELO 66 EN ADELANTE, INCLUSIVE EN TEJIDOS LETICIA TENIAN BOMBA DE GASOLINA PROPIA DENTRO DE LA FABRICA Y HASTA UN PEQUEÑO TALLER PARA REPARARLOS.

LOS MATRIMONIOS CADA VEZ ERAN MAS POMPOSOS Y YA SE HACIAN EN EL HOTEL INTERCONTINENTAL, CON DOS ORQUESTAS Y ESTABA DE MODA EL LOCO GUSTAVO QUINTERO DE LOS GRADUADOS, QUE NO FALTABA Y QUE INTERPRETABA HAVA-NAGUILA Y HACIA SHOW ANTE LOS INVITADOS.
IR AL HOTEL INTERCONTINENTAL ERA TAMBIEN TODO UN PASEO PUES QUEDA EN LA VIA LAS PALMAS QUE ESTABA MUY NUEVA Y EN PLENO BARRIO EL POBLADO, PARA COMUNICAR A MEDELLÍN CON RIONEGRO.
EL UNICO HOTEL FAMOSO Y LUJOSO DE LA EPOCA ERA EL HOTEL NUTIBARA DONDE TAMBIEN SE HACIAN FIESTAS PERO QUEDA EN PLENO CENTRO DE LA CIUDAD Y FUE RAPIDAMENTE DESPLAZADO POR EL INTER.
EN ESAS FIESTAS PONIAN BOTELLA DE WISKY EN CADA MESA Y NO FLATABA QUIEN SE PASARA DE TRAGOS Y HABLARA MAS DE LA CUENTA LO QUE DE PRONTO TRAIA PROBLEMITAS ENTRE ALGUNOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD Y SE CREABAN ENVIDIAS Y HASTA SE ATREVIAN A MIRAR A LAS SEÑORAS DE LOS OTROS CON CIERTA PICARDIA Y MALICIA..........

domingo, junio 15, 2003

Y LLEGO EL DIA DE MI BAR-MITZVA Y RECUERDO QUE LA SINAGOGA DE ZEA ESTABA LLENA DE GENTE, YO TENIA UN MIEDO IMPRESIONANTE PUES NO PODIA FALLAR EN EL REZO ANTE LA THORA Y A PESAR DE QUE ME LO SABIA DE MEMORIA, ME TEMBLABA HASTA EL PELO.

LOS PREPARATIVOS DE COMIDA PARA ESE DIA FUERON IMPRESIONANTES, MI MAMA SE TENIA QUE LUCIR ANTE LA GENTE CON SUS MEJORES PLATOS Y CUALQUIER DETALLE ERA IMPORTANTÍSIMO PARA ELLA PUES ANTE TODO ESTABA EL QUE DIRA LA GENTE, SIN EMBARGO COMO EN TODAS LAS FIESTAS NO FALTABAN LAS CRITICAS, QUE LA COMIDA MUY BUENA PERO QUE FALTO AQUELLO, QUE EL VESTIDO DE FULANITA NO ESTA DE MODA, QUE RARISIMO QUE NO INVITARON A TAL FAMILIA, QUE EL TRAGO NO ES DE LA MARCA APROPIADA, EN TODO CASO LA PARTE RELIGIOSA PASABA A UN SEGUNDO PLANO Y YO VEIA QUE LA GENTE NO OPINABA DEL REZO SINO DE CÓMO HABIA QUEDADO EL GIFILTE FISH,QUE LA TORTA DE NUECES NO ALCANZO PARA TODO EL MUNDO, EN FIN, LO IMPORTANTE ERA QUE YO ME SENTÍA COMO UN HOMBRE DE VERDAD Y NO VEIA LA HORA DE QUE SE ACABARA LA FIESTA PARA IRME A MI CASA A VER LOS REGALOS.

PERO PARA MI PAPA FALTABA LA PARTE MÁS IMPORTANTE PARA SU HIJO, PUES FALTABA DEMOSTRAR QUE TAN VARON ERA YO Y ME ENTERE QUE HABLO CON MIS PRIMOS MAYORES PARA QUE ME LLEVARAN DONDE LAS PROSTITUTAS A DARLE RIENDA SUELTA A MI HOMBRIA. RECUERDO QUE ME LLEVARON A UN SITIO POR ROBLEDO QUE SE LLAMABA EL CASTILLO, QUE ERA UN PROSTIBULO DE MODA EN ESA EPOCA, AUNQUE LOVAINA Y MARTA PINTUCO TODAVÍA FUNCIONABAN BIEN, ESTE ERA COMO MÁS CACHE, EL RESTO SE LOS DEJO A SU IMAGINACIÓN..................



miércoles, junio 11, 2003

DESPUES DE ESTE RECUENTO TAN ESPECTACULAR QUE NOS HACE MARLENE MANEVICH, QUIERO AMPLIAR UN POCO LO DE LAS MACABIADAS, QUE ERAN UNA INTERACCION DE JÓVENES DE TODO COLOMBIA DONDE SE PARTICIPABA EN JUEGOS DE TODA CLASE Y LOS COLEGIOS JUDIOS DEL PAIS COMPETÍAN POR LLEVARSE EL MEJOR PUESTO, PERO A LA VEZ ERA UN MEDIO PARA QUE SE CONOCIERAN LAS COMUNIDADES Y DE QUE DE PRONTO SALIERA UNO QUE OTRO NOVIAZGO ENTRE LOS PARTICIPANTES , LOS QUE VENIAN DE OTRAS CIUDADES SE HOSPEDABAN EN CASAS DE LA COMUNIDAD, PREVIA INSCRIPCIÓN POR PARTE DE LOS ORGANIZADORES Y DE ACUERDO A LA CAPACIDAD DE CADA FAMILIA DE RECIBIR CIERTO NUMERO DE PERSONAS .
RECUERDO UNA VEZ QUE FUERON REALIZADAS ACA EN MEDELLÍN Y A MI CASA LLEGARON SOLO MUJERES, YO ESTABA FELIZ PUES YA SE IMAJINAN UNO PELADITO Y CON TANTA HEMBRA EN LA CASA.
MI MAMÁ LES DABA EL DESAYUNO TRANCADO PUES IBAN A COMPETIR TODO EL DIA Y RECUERDO QUE LOS BUSES DEL COLEGIO HEBREO LOS RECOJIAN EN LAS CASAS O EN SITIOS ESTRATÉGICOS PARA LLEVARLOS AL ESTADIO O AL COLISEO.
YA POR LA NOCHE EL PASEO ERA IR A VER CIERTOS PARTIDOS Y DE AHÍ SALIAN PARA LA RUMBA, A LAS DISCOTECAS DE LA CALLE COLOMBIA QUE ERAN FAMOSAS EN SU EPOCA, A LA CALLE 70 QUE TENIA ESTADEROS Y BAILADEROS, EN FIN A SITIOS PARA PASAR RICO.

CON EL TIEMPO YA NO SE PUDIERON HACER MAS MACABIADAS ACA EN MEDELLÍN PUES COMENZO LA EPOCA DEL PELIGRO, YA SE HABLABA DE SECUESTROS Y A LOS PADRES LES DABA MIEDO MANDAR SUS MUCHACHOS ACA A LA BELLA VILLA. ASI MISMO VEÍAMOS CON TRISTEZA COMO LOS MAS ADINERADOS MANDABAN SUS HIJOS AL EXTERIOR A ESTUDIAR Y QUEDÁBAMOS MENOS JÓVENES EN MEDALLO Y POR LO TANTO TENÍAMOS QUE AMPLIAR EL CIRCULO SOCIAL CON LOS GOIM, LO CUAL NO ERA PROBLEMA PUES EN EL COLEGIO ME BUSCABAN MUCHO LOS COMPAÑEROS Y CADA RATO ME INVITABAN A SALIR EN BICICLETA, EN BUS, EN FIN EN CUALQUIER MEDIO DE TRANSPORTE CON TAL DE PASAR BUENO Y ADEMAS TENIAMOS VIDA DE BARRIO PUES UNO SALIA A LA CALLE Y YA CON LOS VECINOS JUGABA Y SE PODIA ESTAR RELATIVAMENTE TRANQUILO POR LA CUADRA.

UNO DE LOS PASEOS ERA IR A ENVIGADO AL PARQUE PRINCIPAL A COMER PASTELES DE POLLO, EL CARRO SE CUADRABA AL FRENTE DEL NEGOCIO Y LE PONIAN EN LA VENTANILLA UNA BANDEJA ESPECIAL CON PATAS PARA QUE SE SOSTUVIERA Y LE HACIAN SUBIR UN POCO EL VIDRIO COMO SOPORTE Y LE TRAIAN A UNO TODO AL CARRO, EL PASEO ERA LARGO PUES DESDE EL ESTADIO HASTA ENVIGADO ERA COMO IR CASI A RIONEGRO EN ESA EPOCA.
TAMBIEN ESTABAN EL GRAN PANDEQUESO, DOÑA MARIA, Y ALGUNOS ESTADEROS EN LA CALLE 70 COMO TELESTAR Y EL DINO ROJO.

PASABA EL TIEMPO Y YA ME TENIAN QUE PREPARAR PARA EL BAR-MITZVA MIO Y A MI CASA IBA UN SEÑOR DE LA COLONIA A DARME LAS CLASES EN HEBREO Y A APRENDERME EL REZO DE MEMORIA PARA PODER PARARME FRENTE A LA THORA PARA VOLVERME HOMBRE A LOS 13 AÑOS.....

lunes, junio 09, 2003

BUENO , HABLANDO DE TODO UN POQUITO ACA LES VA UNA EXCELENTE COLABORACIÓN QUE ME LLEGÓ POR INTERMEDIO DE MI PRIMO FAVIO ACEVEDO (ESPOSO DE EUGENIA ZPUL SZYLER), QUE EVOCA LA EPOCA DE LO AÑOS SESENTAS Y UN POCO MÁS , PERO COMO ES DE ALGUIEN QUE ESTUDIÓ EN EL COLEGIO HEBREO ME PARECE MARAVILLOSO TENER ACA UN RECUENTO DE LA EPOCA , YA QUE HAY COSAS QUE NO ME TOCO VIVENCIARLAS Y HONESTAMENTE ME HUBIERA GUSTADO HABERLO VIVIDO EN CARNE PROPIA, SE TRATA DE Marlene Manevich QUIEN CON ESTE HERMOSO RELATO LLENA UN VACIO QUE POSIBLEMENTE
MUCHOS DE USTEDES QUISIERAN RECORDAR , ACA LES VA:

MI MEDELLÍN

Mi Medellín huele a montañas, a notas de guitarra acompañadas de aguardiente
anisado, a rancheras entonadas en las fincas al calor de una chimenea o de una fogata al aire libre. El aterrizaje en medio de las montañas no nos sorprende a los que hemos vivido entre ellas. El aeropuerto Olaya Herrera sólo funcionaba de día. Hace unos pocos años cuando construyeron el aeropuerto de Rionegro los paisas supimos lo que era una ciudad conectada con el resto del mundo durante la noche.
Me invaden recuerdos: como la finca Villa Alicia en medio de Zamora, un barrio tugurial, por donde pasaba la ruta de Bermejal, esas chivas folclóricas que antes se usaban para transporte y ahora son un patrimonio de nuestro folclor, las cuales eran nuestra salvación o la de nuestros padres cuando nos suspendían de la ruta escolar por “buen comportamiento”. Ahí estudiamos y alfabetizamos a los niños del barrio, en el Theodoro Hertzl; Pasamos momentos inolvidables en la arboleda de la finca que era la misma arboleda del colegio. En Villa Alicia jugamos escondite, quemados, basket, volley y los hombres fútbol. También nadamos muchas horas en esa piscina de agua congelada. La piscina fue el marco de nuestra infancia y de los arduos entrenamientos de natación en esas épocas en que no existía el bloqueador solar, ni el hueco de la capa de ozono. Era delicioso cuando la vaciaban para limpiarla y quedaba una bajada para rodarse. La sensación era parecida como cuando nos rodábamos en cartones por la bajada del patio de juegos o el patio de abajo, como lo conocíamos entre los alumnos. En esa piscina no podía faltar la pequeña figura de doña Mindele. No fallaba los domingos y a veces la regresábamos a su casa. Era una piscina recreativa, pero también lo fue profesional cuando entrenábamos natación para los intercolegiados, las Macabiadas y los Nacionales a las 5 a.m. y a las 3 p.m. a la hora de salida del colegio. Cuando íbamos en el bus de regreso a la casa don Jorge nos paraba en una esquina para comprar churros y en lo que cambiaba el semáforo era lo que alcanzábamos a repartir entre todos. Sabían delicioso. Nombres de profesores y entrenadores parece que flotaran en el agua: Luis Felipe Echavarría, Javier Gómez, el gringo Nick que me llamaba Magdalena, Horacio Longas. Siempre era la ultima en meterme a causa del frío, pero cuando entraba al agua ya no paraba de nadar. Hubo otros nombres como José Félix Fuenmayor, Hernán Pizano, Raúl y Carlos Horacio Hincapié 2 hermanos q.p.d. Entre las piscinas no podemos olvidar el Molino Verde. Primero era de Darío y un día la chiva fue que lo compró el papa de Javier, nuestro profesor de natación del colegio. Allá aprendimos a nadar y a perfeccionar nuestros estilos. También hacíamos gimnasia con Luis Fernando en el segundo piso. Una vez Michel se cayó vestido a la piscina y creo que del susto aprendió a nadar. Hasta hace muy poco tiempo fue uno de los primeros y mejores gimnasios que hubo en Medellín. En una época también hubo una sucursal en Cali. Había otra casa en el barrio que tenía un molino rojo, pero nunca supimos si tenía piscina. Chapuceando entre piscinas no podemos olvidar la más congelada de todas: la del Club de Tiro Los Anades donde íbamos con los Haimchick. Era prácticamente un acto de heroísmo meterse ahí. En nuestra casa de Laureles también había una piscinita rosada con borde negro. Se demoraba horas en llenarse, pero era delicioso el programa. Al lado de la piscina rosada había un carbonero del que colgaban unas orquídeas liadísimas. Hasta el día de hoy recuerdo como florecían cada vez que había un acontecimiento familiar importante. Era como un anuncio de que venían cosas buenas. Como no recordar ese pánico que nos revolvía el estómago cuando nos subíamos al trampolín alto de la piscina de Villa Alicia y lo mejor era lanzarse y no devolverse por la escalera. Sentíamos un miedo horrible, pero si las otras se tiraban, cómo no me tiraba yo? Y ahí con el miedo entre los huesos sacaba valor y al agua. Nos tragábamos media piscina por la nariz, pero quedábamos con la satisfacción de haberlo logrado.
La Casa Vieja situada en la mitad de la finca era una casona que albergaba muchos recuerdos. Allá jugában cartas los abuelos y escondite nosotros. Doña Mintse preparaba cosas deliciosas los domingos. Recuerdo el rollo de carne con huevo adentro y las chuletas apanadas-shnitzel acompañadas con huevo duro. Un día remodelaron la casa vieja, pero sólo por dentro, conservando sus columnas y su arquitectura antigua por fuera. Los domingos se vivía un ambiente de libertad y recreación en esos mismos lugares que los días de semana albergaban los 150 alumnos que estudiábamos en el Theodoro cuando yo era niña. Luego se cambio el hábito de la casa vieja por un servicio más moderno en la piscina atendido por Heriberto que estaba en todas las sedes y eventos comunitarios y posteriormente lo reemplazó Elkin. Era imperdonable una metida a la piscina sin probar antes las empanadas. Claro que cuando almorzábamos nos tocaba esperar mínimo media hora que hiciéramos la digestión porque era peligroso nadar con el estómago lleno. Tocaba meterse de una inmediatamente o si no esperar la dichosa media hora que se nos hacía interminable.
Las puertas del colegio enmarcadas con menorahs forjadas en hierro negro y los maguen davids se levantaban desde la mitad de las paredes enmarcando nuestro entorno, son un recuerdo imborrable en nuestras mentes. Las toronjas rojas y las poma rosas, que delicia! Se me hace agua la boca al acordarme del sabor a mango biche. No nos alcanzaba la falda del uniforme para llenarla de mangos y después cortarlos o simplemente morderlos y comerlos con sal.
En el aula máxima celebramos casi todos los eventos importantes del colegio. El rezo era allí en esos madrugones fríos cantando Adom olam, el acto público que era al finalizar el año que ahora se llama clausura. Las fiestas de Purim, obras de teatro, en fin era un aula llena de cultura.
El zoológico, el patio de abajo con las canecas para atravesar de lado a lado en ese camino que se hacía interminable al encontrar tapada la salida por algún compañero chistoso- creo que desde ahí conservo la claustrofobia que todavía me acompaña en mis encierros. Nunca más volví a ver un columpio como el que había en mi colegio. El vaivén era de lado a lado, no hacia adelante y hacia atrás como todos los columpios del mundo. Era rarísimo y cheverísimo. Además cabíamos muchos. Entre cuatro que se agarraban de las cadenas y permanecían parados balanceaban al resto que se agarraban de la tabla por debajo para no caerse. Que sensación...Era un vacío y sentíamos que se nos salía el alma... Personajes como Libardo, el de la tienda, Pepo como le decíamos nos fiaba cuando se nos olvidaba llevar plata. A nosotros casi nunca nos pasaba, pues Cuqui como le decíamos a mi hermana chiquita, que sigue siendo mi hermana, pero no tan chiquita, se preocupaba todas las noches de repartirnos un billete de a peso de los azules nuevos para que compráramos en la tienda. Con la devaluación iba cambiando la repartición, pero ella era la encargada de esa labor en mi casa. Mi papá ni siquiera se los entregaba porque ella ya sabía donde estaban guardados. Don Gabriel, a quien apodábamos Mr. Monkey, experto en manejar ese bus viejo que ya era viejo desde cuando yo era chiquita, después fue reemplazado por don Jorge que con el paso de los años tuvo mas poder que el rector. El bus de don Ismael que era alquilado así que no tenia cuadritos como las rutas escolares y tenia timbre. Era cheverísimo jalar la cuerda, pero al final creo que lo quitaron porque hacíamos mucha bulla. Gildardo hacía de todo y Elsi nos atendía en el comedor y hacía el aseo, el maestro, era como el mayordomo, el encargado de esa gran finca que era de todos. Cuando algo estaba cerrado o alguna cosa no funcionaba mis oídos todavía escuchan el eco de ese grito sonoro: maestro!!! maestro!!!l y él acudía lo antes posible corriendo desde su casita llena de hijos en medio de la arboleda. Uno de los hijos estudió becado en nuestro colegio por petición de un grupo de niños de gran corazón; hasta vendía gaseosas en la Casa Vieja; su esposa le colaboraba en todo; la señorita Alicia, que nos inculco las cosas básicas de la vida que como materias aborrecíamos. Ahora como nos han servido; Elvia, que nos enseño a leer y a escribir a varias generaciones. Eso ya era con más psicología porque a mi curso nos tocó con la señorita Raquel y Sonia que todavía enseñaban a punta de reglazos. Don Alejandro q.p.d. un gran profesor de matemáticas que luego fue rector y aunque inspiraba ser muy bravo por dentro era muy bonachón, tenía una lambreta, y después la junta le ayudó a comprar un carro, creo que se lo regalaron. Eugenia, Joseph Vaadia y Tamar. Él era bajito- me imagino que ahora no lo notaría tanto, pues yo he crecido y seguramente él se ha encogido algo. Sólo levantaba la ceja y con esa señal entendíamos que no estaba para juegos y había que hacer silencio. La señorita Nelly que nos dejaba tomar notas desde su escritorio y a veces ella con su linda letra nos ayudaba a copiar.. Simeon tan simpático y tan estricto de acuerdo a las circunstancias, Héctor un profesorazo y un gran amigo. Alcahueta cuando era necesario. Llegaba al colegio en una vespa. Norman, profesor de literatura y español que aprendió ingles en Pittsburg y siempre conservó su acento con el que nos descrestaba. Entre los profesores de hebreo, recuerdo a Nachum y Sara, a Mario y Edith Napchan a Beatriz y Zvi Mircus dos parejas de profesores, argentinos los primeros y uruguayos los segundos que estuvieron un buen tiempo en el colegio. Hanan nos dictaba historia hebrea y polemizábamos en sus clases. Antes de esta época gloriosa del colegio Yosef Vaadia decidió que las mamás debían enseñar hebreo y entre las profes estuvo mi mamá, Fela Winograd, la mamá de mi amiga Myriam eterna rival en las notas y con quien la vida me volvió a juntar en varias oportunidades hasta que se la llevó, y doña Simone Vayda. Era bravísima, pero hasta el día de hoy la quiero mucho. Después nos dictaba inglés y las bases que me dió fueron buenísimas. Mi mamá también dió clases de francés un tiempo Doña Claudine Halpert nos daba francés; como la molestábamos. Los almuerzos de doña Lina- en ese tiempo los praques no me gustaban, pero ahora recuerdo los sabores que se cruzan por mi mente. El sabor de los frijoles de los viernes de don Leopoldo son recuerdos que quedaron impregnados en nuestras papilas. El bocadillo con queso era el postre y cuando teníamos suerte nos daban doble ración. La carretera vieja al comienzo era la única ruta para llegar a Villa Alicia. Era larguisima y llena de curvas. Después construyeron la autopista, más recta, más moderna. Camino al colegio quedaba la fábrica de alimentos para animales Solla. Cuando el bus pasaba por ahí olía horrible y a veces nos llegaba el olor hasta el colegio. Era asqueroso.
Recuerdo en esos madrugones fríos cuando llegábamos al colegio impecables y con ganas de nada y nos tocaba clase de jardinería con el grillo como apodábamos al profe. Nos ponía a escarbar la tierra. Cuando se daba la cosecha nos saboreábamos los rábanos, aunque no nos gustaran, pues los habíamos sembrado nosotros mismos. Ahora no solo me encanta el rábano, sino jardinear, me parece una terapia deliciosa. Como hemos cambiado…
Las moshavas, creo que se dice moshavot, pero no importa así les decíamos y pasábamos deli. Esas eran en carpas y los majanes, creo que se dice majanot eran en la finca de Rafael Arango. Los inolvidables paseos del colegio. Además del día libre, no parábamos de cantar en el bus hasta que quedábamos afónicos y ya no nos escuchaban. Hasta el día de hoy mis oídos recuerdan el agudo sonido de la campana para salir a recreo o cuando nos hicimos grandes y entramos a bachillerato el del timbre. Era delicioso saber que la clase había terminado y teníamos un merecido descanso. Siempre que escucho la música israelí vienen a mi mente los recuerdos de las joras que bailábamos en el centro de la cancha de basket, que era también el patio central donde se informaba a los alumnos debidamente enfilados de los acontecimientos escolares más importantes. Más de una vez nos raspamos las rodillas jugando basket en esa cancha donde también bailábamos: Por los caminos que conducen hacia eretz…. Hava naguila, Shaftemaim, tzena tzena, kadima rutza y otras melodías que me llenan de nostalgia. Todavía se me pone la piel de gallina cuando oigo entonar …se va la luz se esconde el sol… pero siempre ha de brillar la antorcha que en su fuego da el calor de la amistad…&Lo mismo me pasa cuando escucho la melodía Erev shel shoshanim&
Mi mamá y un grupo de señoras crearon el costurero con cuyos fondos se ayudaba a mantener el colegio. Hacían fiestas, colectas, rifas, bazares, actividades. De ahí aprendí la importancia del trabajo comunitario, pues mi papá también participaba de la Junta Escolar y de la Junta Directiva de la Comunidad. Mi mamá pertenecía a la Junta de la Campaña del Hospital San Vicente de Paul y recolectaba fondos entre los comunitarios. Se hicieron obras muy importantes. Entre otras se donó la primera máquina de diálisis para el Hospital San Vicente. Siempre la vi recogiendo plata para otros, en compañía de Bluma, la inolvidable Guchita, doña Colette, Myriam Kutner y doña Claudine Halpert. Había un grupo de señoras del Costurero que- bajo la coordinación de Yosef Vaadia que las ponía a trabajar a todas- iban al colegio a supervisar los almuerzos y a colaborar. En Pesaj iban al colegio a ayudarnos a hacer la matzá shmurá. No puedo dejar de mencionar nombres de personas que estuvieron muy relacionadas con mi colegio. Uno de ellos es el de Doña Rosa Yanovich, fundadora del Colegio. Gracias a su brillante idea, se educaron en las aulas de esta institución varias generaciones de estudiantes; otro personaje que fue un benefactor, un mecenas fue Bernardo Rabinovich- el tío Bernardo-. Me cuenta mi papá que cuando hacía falta algún laboratorio o se necesitaba un donante, bastaba con hacer una llamada y él estaba listo a colaborar. Y como lo que se hereda no se hurta, el tío Moisés ,tal vez por esa herencia del dar, aprendió muy bien y siguió con la misma tónica y liderazgo comunitario.
Recuerdo los principios de año cuando íbamos a comprar los libros en la Procura de los Hnos. y en la procura de la Universidad Pontificia Bolvariana y después la forrada de libros y cuadernos con los temas de moda y alguna vez hasta los forramos con papel periódico que era in. Como éramos tantos primos había muchos libros que heredábamos de los mayores y nosotros a su vez los pasábamos a los pequeños, entre todos los libros el mas famoso fue el de Álgebra de Baldor que alcanzamos a estudiar desde Raquel hasta Vivian, pasando por Jorge,por mi, Jennie, Michel y Vivian y algún otro en el intermedio . Hoy en día lo conserva Michel de recuerdo. A nosotros nos tocó aprender a sumar y restar con abaco. No existían las calculadoras y nos regañaban cuando nos veían mover los dedos. La suma debía ser mental.
La sinagoga de Zea, una antigua casa de esas que tenían solar a la que le conocíamos todos los recovecos. Allá llegábamos en Yom Kipur después de una ardua caminata que arrancaba en la parte alta de Laureles, bajaba por la 78ª atravesando todo Laureles, pasaba por la Avenida Nutibara, iba hasta el otro parque y después nos dirigíamos al estadio, después atravesábamos la Avenida Colombia. En cada casa donde timbrábamos se sumaba uno más a la caminata. Llegábamos sedientos y con hambre, pero felices y sabiendo que no podíamos tomar agua hasta que el toque del Shofar lo indicara. Como a las 3:30 p.m. después de haber rezado y haber agotado varios temas de conversación íbamos al Astor a comprar los moritos con los que íbamos a romper el ayuno. Con una alta dosis de masoquismo nos deleitábamos saboreando con la vista hasta que llegaba la tan anhelada hora de romper el ayuno con la salida de la primera estrella.
Por fuera de los recuerdos escolares está doña María donde acostumbrábamos ir los sábados por la mañana y nos subíamos como ocho a un toro mecánico que tenía capacidad para dos como mucho; un día hasta se le quebró una pata, pero como éramos asiduos visitantes ni nos dijeron nada. En el trencito mecánico que daba la vuelta a todo el estadero nos subíamos todos. El rodadero de Postobón con muchas vueltas era delicioso. Recorríamos ese parque mientras las mamás charlaban. La finca de El Cucaracho donde pasábamos vacaciones. Entre mis recuerdos la piscina era grande, pero según me ha contado mi mamá no era tan grande como en mi imaginación. Recuerdo un restaurante que era con hotel Gambrinus y todavía me impacta el recuerdo de una puerta horizontal que se abría hacia arriba y abajo estaban las piezas. Creo que me daría claustrofobia dormir en un sitio así. Recuerdo con un poco de miedo y emoción el tren fantasma que nos hacia el primo Jorge en la cocina. Como tenia 2 puertas entrábamos por una y salíamos por la otra. Era divertidísimo. Una vez hasta hicimos un circo en la casa, pues también éramos artistas y hasta cobrábamos la entrada. Telsa, la fábrica de textiles de la familia fue un mudo testigo de nuestras travesuras. Jugábamos como si fuera un club. Cuando las máquinas paraban de hilar y confeccionar telas, nosotros nos subíamos a los bultos de hilaza para lanzarnos desde lo alto, andábamos en los carritos que transportaban las telas de un lado a otro y subíamos y bajábamos en los ascensores. Allá aprendimos a montar a caballo, en bicicleta. y a patinar, con patines de uñas que cogían el zapato para que no se zafara; además eran con 2 ruedas adelante y 2 atrás. Yo era muy buena patinadora, pero desde que cambio la moda a los patines de ruedas en línea me cuesta mucho mantenerme parada. Ya más grandes Roberto Cuartas apodado como Roberto mentiras nos enseñó a manejar a todos en un mercury verde que tenia el freno de mano al lado derecho por si acaso. En la tipografía nos empastaban los trabajos para el colegio. El depósito del Primo que era el que nos alcahueteaba todo era lleno de checheres. El tenía todo lo que pudiéramos necesitar. Juan Báez era el encargado de arreglar todo lo que dejaba de funcionar en las casas de los socios de Tejidos Leticia y José Clavo el gordo era el encargado de repartir la leche, que venía en botellas de vidrio, en una bola verde como se llamaban en esa época esas camionetas como las de la policía. Como no acordarnos de Juan María, era el encargado de cuidar y ensillar los caballos para que nosotros pudiéramos montar. Siempre llevaba un poncho al hombro. En fin cantidad de personajes había en la fábrica como los curas Largo y Chiquito, el Maestro Martinez, el Maestro Alfonso,Jaime Cardona Enrique, Gamboa, Marino y todas las secretarias que nos ayudaban con los trabajos para el colegio, Mariela, Lila, Berta, Maruja, Dolly, Magda. Nos encantaba jugar con el conmutador y aprender a contestar las llamadas. Tantos personajes tan queridos y con unos apodos inconfundibles, como Picho, el del camión, Manguera, Guayaba, Caremula, que seria interminable nombrarlos a todos. Hasta al tuso le conseguimos trabajo allá Era increíble había de todo en la “fábrica”. Era un emporio industrial, una de las empresas pujantes de mi querida Medellín. El slogan era Telsa calidad excelsa. Cuenta mi bobe Fanny en sus memorias que al comienzo ellos se paraban en el balcón a ver la gente caminando y cuando llovía veían como se iban encogiendo las telas y a la gente le chorreaba el color de la tela por las piernas, hasta que mi papá se hizo químico y se fueron solucionando estos pequeños impases. Hasta surtidor de gasolina había para tanquear los carros de la fábrica y de los socios. Seguramente a los papás les cobraban, pero nosotros sentíamos que era gratis. Hoy en día hay un almacén Éxito en lo que fue un emporio industrial en aquella época. Hasta un equipo de bomberos había en Telsa. El tuso era un niño que lavaba carros en la cuadra y nos acompañaba a coger libélulas en el lote de al lado para llevar al colegio. Cuando lo conocimos era peludo, pero los costeños que vivían en el edificio de al lado - cuando en Laureles no habían casi apartamentos, sino puras casas - un día lo raparon por mamarle gallo y se quedó como el tuso. Por las rendijas del garaje se veía hacia fuera y de afuera no nos veían, así que por ahí brujeábamos todo. Un día vino una secretaria que trabajaba en el colegio. Creo que se llamaba María Helena y era muy elegante, no repetía vestido y vino en bicicleta a visitarlos y desde el 4º piso le echaron una jarrada de agua. No se si volvió. Como olvidar al viejito Arsenio que venia a visitarme; creo que estaba enamorado de mí. Traía un pañuelo blanco se sentaba en el murito y me charlaba un rato. Era muy tierno. Con el tiempo aprendí que a los viejitos a veces les pasa eso, se enamoran platónicamente de muchachitas para conservarse jóvenes. Entre nuestros vecinos que en ese momento eran vecinos comunes y corrientes hubo algunos que se volvieron más famosos o que nos encontramos a través de la vida en diferentes circunstancias. El Dr Bustamante era un eminente neurólogo, sus hijos estudiaban en el colegio, la profesora de ballet clásico Silvia Rolls vivía enfrente de nuestra casa, el hoy escritor Héctor Abad Faciolince vivía diagonal a mi casa cuando todavía no era un escritor famoso. Era una casa diagonal a la mía con una puerta roja y después la pintaron de azul o no me acuerdo bien si fue al revés. Creo que era hasta menor que yo, pero a estas alturas eso no se cuenta, ni tampoco cuenta. Carmen Victoria que la veíamos bajarse del bus con su uniforme blanco con pepitas rojas fue profesora mía en la Universidad Pontificia Bolivariana. Los Papo no eran tan famosos, pero siempre han estado en nuestros corazones. Una pareja de amigos españoles especialísimos que se fueron a vivir a España. Hasta el día de hoy los hemos considerado como de la familia. Recuerdo las zapatillas que usaba Denise, me encantaban y hasta ahora no he visto unos zapatos más cómodos que esos. J Mario Valencia que ahora lo vemos por la tele vivía enfrente de la casa de mis primos y como pasábamos tanto tiempo allá, era como si fuera vecino nuestro también. Al lado vivía Natalia Duque que fue Reina del Mar. En la esquina, diagonal a la Salsamentaria Nutibara construyeron una casa que fue el descreste de todo el vecindario durante muchos años. Se llamaba la Casa del Millón, me imagino que eso debía costar cuando un millón era una suma más representativa de lo que es ahora. Era deslumbrante y extravagante. Cuentan que era de un empleado de unos alemanes que tenían una fábrica de betunes y cuando se fueron del país le dejaron todo a ese empleado de confianza que construyó la famosa casa. Cerca de nuestra casa quedaba Belén, un barrio donde se conseguía de todo a muy buenos precios. Los zapatos eran famosos. Allá íbamos a medirnos todas las tallas hasta que un par nos servía. El sastre también quedaba allá cuando se puso de moda mandar a hacer la ropa, porque al sastre lo mataron cuando aquí no era tan común que mataran gente y la esposa siguió con el negocio. Ahora ha habido tantos muertos por la violencia que tristemente nos acostumbramos a oír; seguimos sintiendo y nos impresionamos, pero se volvió más común. En Belén también quedaba el joyero donde nos llevaba la tía Stella y nos hacían diseños exclusivos a buenísimos precios. Hasta el día de hoy me encanta diseñar joyas. No soy profesional, pero me gusta recoger pedacitos de oro, aretes nonos y crear nuevas cosas acordes a la moda actual. No supimos a que horas Belén se volvió un barrio peligrosísimo, como tantos en Medellín en esa época oscura y triste que tuvieron que vivir muchos antioqueños. Tomamos clases de iniciación musical en el conservatorio, clases de piano y hasta de guitarra con don José, un serenatero que decía que primero había que aprender la música corroncha para después poder aprender las melodías de los Beatles y ni lo uno, ni lo otro. Aprendimos Norma mía. Después tuvimos clases con Rufino Duque, pero ni por eso. Cuando me siento al piano me sale Papá Hayden, la cucaracha y el Happy Birthday, peor es nada. Definitivamente la vocación musical de mi papá -que toca muy lindo acordeón- no se transmitió a la otra generación, pero se hizo el intento. Vivian fue la que más lejos llegó; hasta le compraron piano, porque Michel y yo, a pesar de que nos compraron guitarras en Girardota no prosperamos. Para compensar quise transmitirles a mis hijos la vocación musical que nosotros no tuvimos. Por ahí hay unas guitarras y un tiple arrumados esperando la próxima generación. Intentamos con la organeta que fue heredada por Alex, el hijo de Michel, pero nanai. Mi papá también nos hacía magia. No sé como hacía, pero los pañuelos salían amarrados… Mi mamá no sabía tanto de magia, pero para que nos acabáramos hasta la última gota del café, más por la leche que por el café, nos leía la suerte volteando la taza bocabajo y nosotros le creíamos todo. Todavía lo hace con los nietos. La ilusión de volver a tomar el café con leche a la siguiente mañana era para saber con que suerte contábamos.
En fin miles de recuerdos inundan mi mente en esa infancia tan linda que pasamos en la Bella Villa. Las “juniniadas” de los viernes por la tarde son históricas. Íbamos a la calle Junín a ver chachos pis- como decíamos en esa época- en nuestra jeringonza. Eran los muchachos más pispos de Medellín que iban a Junin a ver a las niñas más lindas de Medellín y allá nos cruzábamos miradas y una que otra palabra. Exhibíamos lo mejor de la moda y ellos también. Íbamos a tomar el algo a Maunaloa, al Astor o a comer empanadas a Versalles.
En nuestro grupito como éramos tan lanzadas fuimos las primeras en usar pantalones de bota campana, al igual que los pelados. Nos tocó la moda de los hot pants, conocidos aquí como pantaloncitos calientes y la minifalda. Los hombres se ponían camisas de colores y las medias combinaban perfectamente. A veces se vestían todos iguales, seguramente para deslumbrarnos. Nos tocaron también los zapatos de plataforma. Para resaltar el uniforme del colegio, en vez de la clásica camisa blanca de manga corta usábamos una más play de manga larga. Era falda corta y para evitar problemas con los niños porque era colegio mixto usábamos shorts debajo. Era una época distinta- no como ahora que la moda hace que la tanga o seda dental se asome insinuante a través de los jeans descaderados- .Los zapatos eran de amarrar, pero fuimos imponiendo la moda de los mocasines y todo esto se usaba con media media. Cuando no llevábamos el uniforme tal como decían, como por ejemplo zapatos sin amarrar o medias de distinto color especialmente los hombres que debían ser blancas, o el pelo muy largo nos devolvían para la casa. A veces aprendíamos, pero se nos olvidaba y dale con la moda otra vez. Queríamos ser modernos. No se me olvidan los coca-colos, famosos zapatos de amarrar bicolores; eran blancos con una rayita gruesa atrás y decorados a ambos lados en color azul, rojo o negro. Incluso a veces el decorado era en cuadritos en estos mismos colores y habían unos más modernos en rosado .Los hombres llevaban jeans en una época en que no era una prenda tan play como ahora. Hablando de jeans recuerdo las marcas de Wrangler y Caribú que hizo famosas el ciclista “Cochise”, Martín Emilio Rodríguez, al que patrocinaban y fue el mejor ciclista de la época y todo un símbolo para la generación. Estos blue jeans los comprábamos en los famosos almacenes Paguemenos que fueron los almacenes grandes de ropa antes de que existieran los centros comerciales, de los cuales San Diego fue el primero y uno de los más lindos hasta el día de hoy. Además es al aire libre y eso le da un toque muy especial. Las primeras bicicletas las compramos en el almacén de Ramón Hoyos Vallejo, otro ciclista famoso antecesor de Cochise y donde éste último también. Otro ciclista de esos tremendos que trepaban las montañas en la Vuelta a Colombia en Bicicleta era Pajarito Buitrago. Mincho no despegaba el radio del oído desde que empezaba la vuelta y lo malo era que también llegaba a nuestros oídos hasta que terminaba la última etapa. Los locutores eran tan veloces como los del fútbol. Recuerdo cuando buscábamos ansiosos las etiquetas de Milo para poder asistir a los conciertos de Oscar Golden con su famosa Boquita de Chicle, Juan Nicolás Estela y el inolvidable Harold. Como Sonia y Viti, las que nos cuidaban, o no se si éramos nosotros los que las cuidábamos a ellas, en todo caso mis papás les pagaban para eso, eran tan amigas de ellos nos conseguían autógrafos. Los Yetis tocaban cheverísimo. Hablando de música en ese entonces se usaban tocadiscos con aguja que rayaban los long plays como se llamaban o todavía llaman los coleccionistas a los discos que fueron reemplazados por los CD. Nosotros teníamos una gran colección de estos con nuestros artistas favoritos como Rafael, Sandro, Armando Manzanero, Leonardo Favio, Gigliola Cinquetti, Hanna Haronni, Serrat, Victor Manuel, Roberto Carlos, Roberto Ledesma, Leo Dan, Piero, Enrique Guzmán, Palito Ortega, Hervé Vilard, César Costa, Nelson Ned, el pequeño gigante de la canción, entre los internacionales. Entre las figuras femeninas estaba Marisol y Rocío Durcal. Hubo una moda muy fuerte con un baile que se llamaba el twist que fue inspirado en los famosísimos y espectaculares Beatles, que obviamente eran el conjunto de moda por su música y su forma de vestir y comportarse. Como nuestros primos grandes, Raquel y Jorge estudiaban en Estados Unidos traían lo último de la moda en música y en ropa, así que estábamos bien actualizados. Otro famoso conjunto de rock eran los Rolling Stones, Jackson Five, quien se iba a imaginar el fenómeno musical que sería ahora Michael Jackson, quien era uno de sus integrantes. Santana fue otro de los duros del Rock, mezclando ritmos latinos como Samba pa ti. Fue un superéxito. Lo más famoso del twist fue la gallinita Josefina y despeinada. Todavía recuerdo melodías tan lindas como Aldila de la voltia infinita…chiseitu… Bésame mucho como si fuera esta noche la última vez Era un bikini amarillo a lunares diminuto… Jamás podré olvidar… Celia y mi cacharrito. Hoy corté una flor y llovía llovía…Cuando calienta el sol…Frente a una copa de vino estaba Luisito Rey cantando para nosotros. Todavía me ruedan un par de lágrimas por las mejillas cuando escucho la melodía You got a friend de Carole King. Como no recordar a Bob Dylan, Cat Stevens y Joan Baez. La televisión era en blanco y negro y de tubos por lo que se recalentaba después de mucho tiempo prendido y solo había una en mi casa por lo que compartíamos mucho juntos. Sin control, había que pararse para prender y apagar, pues si me funciona bien la memoria creo que había un solo canal, así que no había para donde cambiar. Recuerdo que desde entonces se empezó a oír de Pacheco con Animalandia, la otra presentadora muy famosa era Gloria Valencia de Castaño que estudió con mi mamá y con mi tía Stella en el mismo colegio. Además estaba Saúl García que tenía varios programas, uno muy famoso de cocina: Saul en la olla. Como no recordar la inconfundible voz de Otto Greffistein y el único noticiero era el Mundo al Vuelo presentado por Julio Eduardo Pinzón, era el mismo que pasaban en los teatros y luego por Hernán Castrillón Restrepo. Veíamos el reinado de belleza hasta que aguantábamos y al otro día Sonia y Viti nos contaban quien había quedado de reina. Películas como Combate, Investigador Submarino, Perry Mason, los doctores Ben Casey y Kildare, buenmozísimos, Yo y Tu que fue toda una institución, el Fugitivo, el musical El Club del Clan, dirigido por Alfonso Lizarazo que luego hizo Sábados Felices para hacer reír a todo el país. Hechizada, la bruja bonita y buena que hacía movimientos extraños con su nariz y Mister Ed, el caballo que habla eran series divertidísimas .Clásicos como Lassie y Rin Tin Tin., Perdidos en el espacio, Agente 0086, Viaje a las estrellas con el inolvidable Mr. Spoke con sus orejas puntudas. María fue la primera telenovela que vimos en la tele. Habían otros programas muy buenos como Concéntrese, dirigido por el inolvidable Julio E Sánchez Vanegas, JES que también hacía espectaculares JES, el club del Tío Memo y el Tío Alejandro. Como no recordar a los Beverly Ricos que eran unos campesinos norteamericanos que encontraron petróleo en sus predios y se volvieron millonarios, pero nunca aprendieron a vivir diferente; siguieron con sus costumbres, con algunos de sus muebles, pero en una casa lujosísima. Era una serie muy divertida .También veíamos caricaturas como Los Picapiedra, que contrastaban su rústico estilo de vida con el ultramodernísmo – que era casi una premonición de nuestra época actual- de los Supersónicos, Bugs Bunny, Silvestre, etc. Las publicidades más conocidas era M I L O sólo Milo tomo yo… Haga lo que haga Milo le paga y La Fina, la margarina, la preferida en la mesa y cocina, que con su pegajosa música se escucha hasta el día de hoy. Hablando de Jorge, de regreso de USA trajo un perro setter irlandés Che se llamaba y en una de sus crías nos regaló un cachorrito al que pusimos King. Nos entró el sentimentalismo porque nació el mismo día que mi mamá. Debido a nuestra poca experiencia con animales se nos salió de las manos y se volvió incontrolable. Mordía a todo el mundo y lo aguantamos hasta el día que atacó a mi mamá y esa misma noche lo encerramos hasta encontrar a quien regalarlo. Como es la vida, que hace unos años, Michel le regaló a Danny y a Yael un perrito labrador, Benjie que permanece en nuestro corazón y nos acompañó varios años. Después fue Kika, Saskia y ahora Simbad. Hasta nos volvimos criadores de perros. Danny acaba de comprar un perrito bullmastiff que es una ternura, aunque crece mucho, pero es bueno con los niños. Se llama Marco.
Hasta ahora me retumban en mis oídos los balonazos de Michel haciéndose experto futbolista y la voz del locutor gritando gol. Era un ruido ensordecedor, pero más ensordecedor era el del locutor del radio narrando los partidos, especialmente cuando íbamos en el carro. Y hablando de fútbol como no recordar al glorioso DIM que perdía más partidos de los que ganaba, pero eso no desanimaba a Mincho para que dejara de ser un hincha fiel. Cuando me casé con Reuven y me fui a vivir a Cali, a la fidelidad del Dim se sumó la del América. Y continuaron los gritos de Goooool que ya eran familiares desde mi infancia. Jugábamos a la dentistería con una lámpara que había en la biblioteca y después en el altillo de nuestra otra casa, al doctor, a las mamacitas, policías y ladrones y cuando éramos mas grandecitos pico a la botella. Había juegos de moda como el ula ula, oa, jacks, pensar pensar, nombres de animales por ejemplo…..1,2,3 chocolate stop, 1,2,3 escondite inglés , estatuas, palitos chinos. No se me olvida ese lazo de cabuya largísimo que atravesábamos de un lado a otro de la cancha de basket o en cualquier luigar que nos diera buen espacio y había 2 que “boleaban” y las otras nos ibamos metiendo mientras el lazo iba dando vueltas. Había que tener una muy buena coordinación para no enredarnos y no parar el lazo. Jugábamos reloj y cada una que se metía iba contando las horas , ese era el número de veces que tenía que saltar. Los hombres a veces jugaban, pero estaba catalogado más como un juego de mujeres; quien sabe si por aquello de la coordinación. Durábamos tardes enteras armando ciudades completas con el lego. Armábamos rompecabezas. Vivian era la que más paciencia tenía. La famosa golosa que jugábamos en la calle pintada con tiza y brincando en un solo pie hasta llegar al cielo. La golosa cuadrada era más difícil, pues los espacios eran más grandes y era con los días de la semana. No olvido las tardes enteras jugando monopolio, escalera, parqués y dominó. Entre los juegos preferidos de cartas estaba el tonto cotudo y guerra. Eramos asiduos jugadores. Damas era el juego preferido para jugar con mi mamá cuando no íbamos al colegio por estar enfermos y por supuesto ensalada rusa. Como tapábamos el papel para que el otro no se pudiera copiar y así poder ganar .También teníamos un juego muy especial para cuando íbamos en el carro- después de haber peleado por la ventana de adelante, de la cual Mincho era prácticamente el dueño- que era contar Volswaguen “Beetle” o escarabajo. Recuerdo que si veíamos uno negro había que volver a empezar. Jugábamos también a coger convertibles y pensar un deseo. Lo guardábamos en el puño- el convertible y por supuesto el deseo- durante horas; cuando pasaba demasiado tiempo nos lo tragábamos y cuando veíamos un perro o un caballo lo escupíamos o lo soltábamos de nuestro apretado puño. Si era perro, el deseo se cumplía, si era caballo no. Hablando de suerte, no se me puede olvidar el huesito de la suerte que viene en la pechuga del pollo. Ganaba el que se quedaba con la parte más gruesa. Hasta el día de hoy lo juego con mis hijos, pero ya no los dejo ganar a propósito…. Hablábamos revesino- eso era de atrás para adelante, el idioma de la pe lo dominábamos a la perfección, lo mismo que el de la che y otro rarísimo que nos enseñaron para trabar la lengua y que los niños no nos entendieran. En eso de los idiomas en clave éramos más hábiles las mujeres. Seguramente por esos juegos adquirimos las habilidades que ahora adquieren los niños en la terapia ocupacional. Nosotros ni sabíamos que eso existía y tocaba brincarse los traumas. En esa época veíamos películas de la familia que mi papá proyectaba en la pared, pues en esa época no había ni betamax, ni vhs. Tampoco había nintendo, nuestros juegos eran otros. Eran películas de 8 mm y a veces se quemaban por el bombillo que las proyectaba. Ahora gracias a la tecnología moderna tenemos las mismas películas transferidas a video mas actualizado.
Cuando todavía no era moda mís tíos Leon y Molkale, qpd, y David y Eva compraron un terreno en Rionegro y construyeron una finca que se llamaba Dacha, que con el tiempo se volvió paseo obligatorio no solo para nosotros sino para medio Medellín por las excelentes atenciones especialmente de Molkale que le encantaba recibir y atender visitas con su famoso esponjado de mora.
El inolvidable sabor de la arepa de choclo que se come en la subida a Las Palmas. Estaderos como Palmitas, la famosa discoteca El Peñasco, enclavada en medio de la montaña, llena de romanticismo. Tabú con sus luces psicodélicas. La imperdonable vuelta a oriente los domingos que empezaba con arepas de choclo y terminaba con un suculento almuerzo en Los Asaditos. La 70, famosa calle para ir a levantar. No podía faltar la cita semanal a Osaka 73 a comer hamburguesas que en esa época nos parecían deliciosas, hasta que apareció Del Oeste del loco Jaramillo, que luego tuvo el restaurante La Bella Epoca. El inconfundible sabor de la arepa venezolana. Era arepa rellena, no sé si en Venezuela la comen así, pero era riquísima. Quedaba en la 33, al lado de la academia de Leonor Baquero y el profesor Pikieris donde Vivian tomaba clases de ballet. Yo también tomé unos años antes donde Silvia Rolls, pero ni Vivian, ni yo somos bailarinas de ballet clásico. Hace poco Caqui tenía boletas para ir en Miami a la última presentación de ballet del hijo de ellos, pero no sé en que trancón se metió y no pudo llegar. Ojalá se vuelva a presentar para que Cuqui lo pueda ver. Como no recordar el sugestivo nombre El Gran Banano de Roberto, donde nos chupábamos los dedos comiendo banano congelado cubierto de nueces y chocolate. El propietario era nada menos que el hoy Presidente de la República, Alvaro Uribe Vélez en compañía con José Roberto Arango socio del establecimiento y hoy Secretario privado del Presidente.
Teatros como el Tropicana, el Lido, el Rivoli, el Opera, el Metro Avenida, el Radio City, el teatro América donde vimos millones de imágenes, algunas en cine continuo, ese que se podía entrar a cualquier hora y podía verse el final y esperar un rato para ver el principio, ya luego hicieron el nuevo teatro El Cid que era la maravilla de la época con cinerama. Después cada uno hilaba su historia al derecho. Orquestas famosas como Gustavo Quintero, que comenzó con los Teen Agers luego fueron los 8 de Colombia, luego paso a los Hispanos y finalmente fueron los Graduados. Fiesta sin Gustavo no era fiesta, pero tampoco lo era sin el fotógrafo casi oficial de la comunidad Castro.
En esa época éramos campeones de yoyo, los cuales conseguíamos con las tapas de coca cola. Recuerdo como hacíamos todas las piruetas como el perrito, la vuelta al mundo vueltas y vueltas y el columpio. En Bolerama pasamos tardes enteras tratando de hacer moñona. Recuerdo que había que pedirle al niño que recogía los bolos que había tumbado uno más o uno menos. En las canchas electrónicas que hay ahora no hay que decirle nada a nadie. Los bolos se caen y se recogen automáticamente para el próximo lanzamiento. Nos tocó la construcción del Edificio Coltejer cuando los edificios en Colombia no eran tan altos. Lo construyeron donde antes quedaba el Teatro Junín. Le decían el edificio Avemaría porque cuando un paisa pasaba miraba hacia lo alto y decía: eavemaria pues que edificio tan alto. Después íbamos a ver todas las presentaciones en el Teatro Pablo Tobón Uribe. Los pasteles del tejadito eran famosos en Laureles, como lo fueron luego los helados Mimos que tuvimos la suerte de ser de los primeros clientes gracias a que mi abuelita vivía a la vuelta del primer garaje donde lo fundaron. Los helados Patti también eran riquísimos. Los sábados íbamos con mi mama al Cardesco a comprar delicatessen. Vendían cosas riquísimas. Después fue reemplazado por el Excelsior. La ida al cerro Nutibara que se convirtió ahora en el famoso y hermoso Pueblito Paisa donde vamos con mi cuñado gringo a comprar artesanías. Las idas al Gran Pandequeso con el tío Moisés y a Envigado a comer empanaditas y buñuelos. Creo que las mejores empanadas eran las que nos traía el abuelo Salomón los domingos por la mañana. La pastelería Santa Clara en el round point de Bulerias. Todavía se me hace agua la boca cuando me acuerdo de la picada que servían en el Club Medellín. Ese era otro de los privilegios de ser sobrinos del tío Moisés. Los restaurantes del momento eran Café Americano, el chino del centro, hoy queda el del Poblado, que es igual de bueno, la carne de El Rancho era buenísima, La Res, Piamonte., Giusepi Verdi, Acuarius, Manhattan, La Margarita donde los asientos eran de piel de vaca y mi hermana Vivian no se sentaba, pues le daba pánico. El sabor de las papitas fritas de Maruja casi lo siento en el paladar, ese sabor crujiente… A Nane como le decíamos a Carmen no le gustaba cocinar, pero nos daba gusto en muchas cosas y nos contaba historias con moralejas muy interesantes. Era muy estricta y nos hacía recoger el reguero de juguetes. A mi mamá hasta el día de hoy le dice la tiita. Ella crió a varias generaciones, pues empezó a trabajar con mi bobe Berta, después con mi tía Stella y después crió a los hijos de Jennie y Roberto: Alan y Jonathan. Recuerdo que cuando comíamos donde mis tíos, Carmen era muy organizada y rápida, así que la mayoría de las veces se nos llevaba el último poquito de Coca-Cola que habíamos dejado en el vaso para tomarlo al final, el sorbito más rico de todos…Inolvidable el sabor de la carne en polvo con arroz, plátanos fritos- en ese tiempo no sabíamos que era colesterol- y tomate picadito, huevo frito encima y por supuesto salsa de tomate. Era todo un ritual y sigue siéndolo sentarse a deleitar ese manjar. Es una tradición que ha pasado a la siguiente generación. Las papitas a la francesa que nos hacía Sonia y nos robábamos la mitad antes de que las sirvieran a la mesa. Mi prima Jennie y yo fuimos tan unidas y seguimos siéndolo, a pesar del tiempo y la distancia, que Miguel Baum nos llamaba la tuerca y el tornillo. Hasta hoy en día le decimos a él destornillador. Verdad que éramos inseparables. Mmmm y volviendo a los sabores siento que se me derriten en la boca los chicles bubble bubble y bazooka que traían los abuelos y el tío Bernardo fetter Bentse y la mume Rishe, la tía Alicia de Estados Unidos para darnos de regalo cada que íbamos a visitarlos. A veces se endurecían con el paso del tiempo, pero después de un rato de masticarlos se ponían buenos. Ellos vivían todos juntos en una casa esquinera gigante donde íbamos casi todos los domingos. Era un ritual. Vivía también el tío Samuel que era un personaje, tanto para la familia como a nivel comunitario y de Medellín. Cuando murió su entierro fue multitudinario. Anteriormente cuando vivíamos en el barrio Prado, lleno de subidas y bajadas y de árboles en los andenes, muy cerca de nuestra casa vivía la tía Rive, hermana de mi abuelo Salomón y el tío Arturo donde íbamos a comer torcazas que cazaban mis primos grandes. Los pirashkes y el mikado de la bobe Fanny y los bulcalaj y pancitos de la bobe Berta. No podíamos esperar hasta Pesach para que la bobe Berta nos hiciera la deliciosas bubalaj que se volvieron toda una institución en la familia. Mmmm que delicia. Menos mal mi mamá aprendió a hacer mikado. Es una delicia.. Otra torta deliciosa y famosa en nuestra casa era la de champañas que hacia mi mamá. Hoy se llaman deditos. Era espectacular y lo más rico era chuparse el chocolate que quedaba impregnado en la batidora. Casi no había necesidad de lavarla porque la dejábamos casi limpia junto con las espátulas. Y eso que nos decían que el chocolate crudo daba dolor de estómago. Nunca pudimos comprobar si era cierto y hasta el día de hoy me como el resto de chocolate que queda en el molde Todavía me encantan los cumpleaños donde los Haimchick porque siempre hacen la misma torta de cocoa que comíamos en la casa. Además de deleitarme con el sabor me trae muchos recuerdos de infancia. Ya un poco más grandes y más gourmets conocimos el agradable sabor de la torta de banano que deleitamos hasta el dia de hoy. Esa es una receta secreta de una amiga de mi mamá y mi tía, pero pienso que todo el mundo debería tener esa receta, pues es deliciosa y es algo de lo que nadie debería privarse. Se vive más feliz habiendo comido alguna vez torta de banano y si no pregúntenle a mis primos Klahr. Nunca volví a a ver, ni a probar las crispetas de azúcar que vendían en las esquinas. Eran delis, ni comparación con las que venden hoy en día acarameladas. Me acuerdo el carro viejo de Arturo en que nos llevaba a pasear a todas y un poco más grandes la chiva de Bupos. Ahora la chiva la compró Arturo y hace parte de una importante colección de carros antiguos. Bupos sigue siendo Bupos, aunque Rossy le dice Miguel, pero el apodo se volvió famoso porque así se llama el delcioso restaurante que ellos tienen y ellos mismos atienden en las inmediaciones de El Poblado. Hablando de carros recuerdo que el primero que tuvimos en la casa fue un Ford 54 color azul. Era moderno para la época y en ese entonces no sólo había un carro para toda la familia, sino que duraba muchos años. Después tuvimos un Chevrolet moderno color como entre rojo y vionotinto y cuando yo empecé a manejar tuve un jeep Land Rover y después un Renault 6.
La catedral Metropolitana que enmarca el parque Bolívar lleno de palomas, era la que mas ladrillos tenia en el mundo. No se si esa estadística sigue vigente. El Hotel Nutibara, en pleno centro de donde salían las rutas de buses laureles Sears y Laureles Parque, que en aquella época usábamos con mucha frecuencia. Nos toco ver convertir al Sears en Exito. En el Hotel Nutibara se hicieron muchos eventos familiares y fiestas comunitarias y después fue reemplazado por el Hotel Las Lomas Intercontinental donde yo me casé. Fue la primera fiesta de la comunidad en ese sitio. Hoy frente al hotel Nutibara queda el Museo de Antioquia y el parque donde se exhiben imponentes las esculturas de Botero. La Hostería era otro salón de fiestas, después se convirtió en Guadalajara que era un rumbeadero con mariachis En ese tiempo había grilles que eran restaurantes con música y eran totalmente iluminados. Servían comida y trago. A diferencia de las discotecas que eran oscuras y sólo servían picadas y trago. Algunas tenían luces psicodélicas y otras luz negra. Fujiyama era un grill muy famoso y al lado los mismos dueños pusieron La ballena de Jonás, que era una discoteca ubicada en la calle 73 con la del velódromo. Los paseos en tren a Porce, Cisneros, Limón y Botero eran unos bañaderos buenísimos. En uno de esos conocí a Reuven que hoy es el padre de mis dos hijos y la persona con quien he compartido buena parte de mi vida. Espero que me aguante otro ratico. Los paseos a la Pintada para recoger a los primos Lempert que venían de Cali en autoferro porque el tío Nathan no podía viajar en avión. Una vez un toro embistió al tío Moisés que iba con Jennie y Jorge. Fue un gran susto. El tren salía de la estación que quedaba en Guayaquil. Era un barrio tenaz y ahí quedaba la plaza de mercado. Allá era donde mi mamá iba a mercar con mi tía Stella hasta que abrieron las plazas satélites y se iban a la de la América que era la más cercana a la casa. Luego abrieron el primer supermercado El cafetero, La Candelaria y luego fueron apareciendo otros como el Exito y el Ley. Recuerdo los paseos a la piedra de El Peñol cuando estaba rodeada de tierra y no de agua. Después la volvieron represa. Ibamos en el busecito chiquito que le decíamos bebe. Todavía recuerdo la canción: se va el bebe se va el bebe se va para el Peñol….Recuerdo todavía el sustico mezclado con emoción que sentíamos cuando el tren atravesaba el Túnel de la Quiebra. Recuerdo el estadero Tequendamita, era una réplica natural del Salto del Tequendama. Creo que ya ninguno de los dos tiene mucha agua, debido a la erosión. Eran famosas las montadas a caballo en Sierra Morena.
En Medellín las calles se conocen más por nombres que por números. Nombres de calles como el Palo con el Huevo solo se escuchan en mi Medellín. Por la Playa íbamos en diciembre a ver la iluminación de la ciudad. Es la única ciudad que no tiene mar, pero tiene Playa. Por ahí cerca quedaba la clínica Santa Ana donde nacimos los más grandecitos de los primos. A los más jóvenes les tocó la clínica Soma. Que sorpresa cuando íbamos a estudiar inglés en el Instituto Kennedy donde antes había sido la clínica Santa Ana, donde nacimos varios de los primos.
Las serenatas, tan típicas de nuestra región. Esas levantadas en medio de la noche con el tucu tucu del corazón a punto de salirse, mirando por la ventana sin que nos vieran para comprobar que esas canciones si eran de quien pensábamos que eran. La señal era prender la luz para que el amigo o novio supiera que si estábamos escuchando las melodías. Las visitas de novios en la puerta eran una imagen típica de ese Medellín. Eran bienvenidos, pero hasta la puerta, hasta ahí llegaba el compromiso. Los comics que vendían en la tienda de enfrente de la casa de Laureles y también los alquilaban, pues no valía la pena comprarlos para una leída, y así la rotación era mas amplia. Los personajes famosos mas apetecidos eran Superman, Batman y Robin, entre los superhéroes y Pato Donald, Tio Rico Mac Pato y sus sobrinos Higo, Paco y Luis, Archie y Verónica y su amigo Torómbolo, Periquita, La pequeña Lulú y Tobi. El comic romántico por excelencia, donde se mezclaba el amor con algo de cursilería era Susy, secretos del corazón. No sé si por influencia de tanta lectura de esos monitos como los llamábamos, me dio por hacer la tesis para graduarme como Licenciada en Letras sobre Mafalda, la famosa tira cómica argentina de Quino. Leí tanto de chiquita sobre el tema que estaba bien documentada y eso me ayudó a realizar la comparación de la pequeña contestataria latinoamericana frente a los comics tradicionales para mi tesis de grado. Era muy play ir a la tiendita, además era atendida por los hijos de los vecinos. Ahí eran las tertulias con los otros vecinos. Al frente había un perro que dormía en la terraza, aunque dormía es un decir porque ladraba toda la noche y cuando había luna llena era peor. La tienda de don Heriberto era mas tienda. Ahí estaba el siempre atendiendo a su clientela fiel comprando cositas de última hora y chance. Recuerdo que Sonia siempre se lo ganaba. Para comprar Coca Cola se compraba sólo el liquido; había que llevar el envase vacío para salir con el nuevo, o nos preguntaban como la quiere con envase o no y había que dejar depósito. Hablando de Coca Cola también habían otras gaseosas como Premio Rojo , de uva y naranja y la competencia Postobón hacía Carta Roja .El zeide Salomón nos llevaba a la fábrica a tomar el algo: salchichón con Carta Roja. En Bogota adonde los abuelitos Simon y Berta conocimos la Colombiana que era parecida, pero no llegaba a Medellín en ese entonces. Era rica… Así como mis papilas todavía tratan de retener sabores deliciosos como la Carta Roja, también hay recuerdos inolvidables, aunque no tan agradables como la Kolcana. Era la competencia de la Coca Cola, pero me imagino por que dejo de ser competencia. Era asquerosa. También tomábamos tamarindo y vinol que era de uva y venia en una botellita pequeña. Recuerdo cuando nos escondíamos en el cuarto de rebrujo a tomar Coca-Cola. Así se conocía en esa época el cuarto de San Alejo. Michel combinaba la Coca-cola con un racimo de bananos. Era un cazado raro, pero a él le encantaba. Al lado del cuartito había un patio donde machacábamos corozos con una piedra grande. Era riquísimo ese sabor parecido al del coco. Como olvidar el sabor del minisicui que nos hacia hacer muecas por lo ácido, pero nos encantaba. Los bolis, esas bolsitas de anilina de colores congelada eran buenísimos. En la cocina de mi casa había un cajón lleno de chocolatinas jet. Traía las mismas láminas que trae hoy para coleccionar y llenar los albumes. En Bogotá vivían los primos Klahr con quienes disfrutábamos mucho. Una vez en una pelea de vecinos, Mincho mandó a Jaime Klahr a que les dijera “la grande”, es lo que hoy llamamos un madrazo y Jaime muy obediente cogió impulso, corrió y con todas sus fuerzas les gritó:LA GRANDE!!! Cerró la puerta y le fue a avisar a Michel que ya había cumplido con su encargo.& La negra era la tía play que nos alcahueteaba todo, mis primos siempre me molestan que me parezco mucho a ella en las actitudes, me llamaba Marlencita y yo me ponía furiosa, me decía Marlensota y también, yo le contestaba que era Marlensola y así me llamaban a ratos. Y Samuel era el tío loco, chévere al que queríamos mucho. Siempre tenía un chiste nuevo para contarnos. Nos hacía reír muchísimo. El primer consultorio lo tenía en la casa de mis abuelitos y cuando él no daba consulta nosotros nos metíamos a jugar con los aparatos. Creo que éramos cuidadosos, pues nunca nos regañaron por haber dañado algo. Solamente la T.V. que quebró Michel en la sala, ya en la casa del barrio La Soledad.
Eran famosas las rodadas por las escaleras en la casa de Laureles en la balsa de la piscina. No sé como no nos matábamos. Hablando de escaleras no se me olvidan las idas al edificio Colseguros en Bogotá con el abuelo Simón donde habían escaleras eléctricas. En esa época eran un descreste.
No se me olvida el susto que pasamos la vez que fuimos al Boston Park con el tío Moisés. En ese tiempo las ciudades de hierro eran móviles y viajaban de ciudad en ciudad. Cuando nos tocaba el turno en Medellín íbamos y la pasábamos rico hasta que regresaba al siguiente año. Igual pasaba con los circos. Ese día un señor cortó a otro con una botella y se armó una trifulca tenaz. Lo único que me acuerdo es que hasta ahí llegó la diversión porque empezaron a perseguirse y el tío Moisés dio la orden de que nos fuéramos antes de que algo más grave pasara. Una vez en el Holiday On Ice una gatica se acercó a darnos la mano. Temblábamos entre el miedo y la emoción. También íbamos con el tío Moisés, él siempre nos llevaba a esas actividades.
Como éramos nadadores profesionales nos tocó competir en la vieja piscina olímpica, que trataron de revivir después de muchos años de hacer todas las competencias en el colegio San José que era nuestro gran rival en los intercolegiados. Al principio no nos queríamos meter, pues estaba llena de sapos y otros animalejos, pero pudo más el amor al deporte. También entrenábamos en Eafit. Eramos sardinas colegiales y había unos universitarios divinos. Que papasotes. Hablando de papasotas y de mamasotas como no mencionar las Macabiadas. Teníamos un espíritu deportivo impresionante. Ibamos a competir, a representar los colores de nuestra ciudad, pero de paso hacíamos nuestros levantes y conseguíamos amigas y amigos de otras ciudades. Después nos seguíamos comunicando por carta con sellos perfumados y esquelas de lo más variadas. Nuestra comunicación era así, pues no existía el e mail. Las cosas no eran de un día para otro. Había que tener paciencia de que la información llegara al otro lado y fuera contestada y eso se demoraba unos días Competíamos por equipos y en natación éramos los mejores. Una vez, por insinuación de Doña Simone Vayda fuimos con ruanas a la inauguración y causamos sensación Como no había tanta inseguridad hasta salimos en el periódico de Bogotá- creo que era El Tiempo-que fue donde se celebró esa Macabiada. Decía el titular: los paisas se tomaron de ruana El Campin. Nadie regresó con ruana a Medellín, pues todos los macabeos estaban enloquecidos y las tuvimos que intercambiar por camisetas de otras ciudades. También teníamos un grupo de Cheers Leaders para hacerles barra a los jugadores. No éramos tan profesionales como las barras del Carmel Club, pero éramos muy originales y con un toque muy criollo. Ese sabor macabeo quedó impregnado en nuestras vidas y hasta el día de hoy sigo siendo parte de este evento. Se me vienen a la cabeza nombres como El Múltiple , la farmacia Minotas y las salsamentarias Los Almendros y Nutibara famosas en Laureles, más porque comprábamos las láminas para los albumes que por las drogas que vendían. Se me vienen a la cabeza nombres como Merardo, el peluquero del parque Bolívar y Guillermo el de la farmacia que ponía las inyecciones. Cuando lo veíamos llegar en su vespa sabíamos que la cosa iba en serio El consultorio del Doctor Radi frente al Instituto del Tórax. Después nos hicimos amigas de su hijo en Junin. El Instituto del Tórax nos producía pánico, primero porque allá nos vacunaban. Me acuerdo todos en fila con el brazo listo y la manga de la camisa levantada. Lo que no estaba listo era la mente para recibir el chuzón. El segundo motivo de pánico era ver las radiografías de los pulmones. Como no recordar esas tardes de sábado en el salón de belleza Mariela de donde salíamos más bonitas de lo que entrábamos. Vendían cosas modernísimas, todo recién traído de Estados Unidos y nos actualizábamos de todo lo que sucedía en la sociedad antioqueña. Después de unos años Rosario y Amelia por circunstancias familiares abrieron su propia peluquería en el barrio Prado donde comíamos velitas con coco y prendíamos lucecitas de bengala. Ahora se pasaron a Suramericana por el barrio El Estadio y mi mama todavía se peina allá. Por ahí quedaba el Club de Tenis La Raza donde Fernando, El Largo nos enseñaba a jugar y Joaco que, como es la vida resultó ser profesor en el Carmel Club de Bogotá y entre los caddies el preferido era El Chino. La otra que traía cosas americanas era Elvia, fue la pionera de lo que hoy en día es San Andrecito. Allá íbamos a surtirnos de electrodomésticos y otras cosas que aquí no se conseguían. La ropa nos la hacia Nora y su hermana Concha que eran buenas costureras. Vivian al frente de los bomberos y allá nos íbamos para lucir elegantes. Hasta jugábamos con los hijos de Nora, mientras las mamás ultimaban los detalles de la última moda. Ellas confeccionaron los vestidos de las damas de honor de mi matrimonio y el de mis primas. En el aeropuerto, gracias a las influencias del Tío Moisés no hacíamos fila, éramos como de la rosca. El capi y Olga Lucia nos atendían de lujo. Como seria que hasta nos esperaban y esperábamos a los pasajeros en la pista al pie del avión.
Como no acordarnos del festival de Ancon que partió la historia de Colombia en dos: antes del festival y después. Fue la locura. Ahí estuvimos disfrutando de la música. Jennie en ese tiempo andaba con Ignacio y el andaba haciendo curso de piloto y sobrevolaron el parque en avioneta.
Tomábamos clases de todo. Seguramente porque vi a mi mamá chofereandonos todo el día y apoyándonos en todo, aprendí a ser una buena mamá, pues eso no se estudia en la universidad. Nos enseñó a ser sensibles, a través de su excelente trabajo comunitario. Trabajó para el colegio, para el costurero, para el hospital San Vicente de Paúl; ella era la encargada de hacer la campaña para recoger fondos. Una vez le celebramos el cumpleaños a Michel en el albergue infantil para que los niños disfrutaran y tuvieran una fiesta linda. De esa experiencia aprendí que en la vida es más importante dar que recibir. También nos enseñó que no hay nada imposible de realizar. A mi papá lo vi siempre haciendo ejercicio para mantenerse bien. Nos hacía magia y el mejor programa era ver las películas de las vacaciones y cumpleaños anteriores. Heredé la chispa y el buen humor para poder tomar la vida un poco más deportivamente. De él aprendí que las cosas tienen un precio y un valor y todo lo que obtenemos en la vida es gracias a un esfuerzo que debemos hacer.
Eramos 150 familias que compartíamos las delicias de esa comunidad tan sui
generis que sigue siendo Medellín.
Hoy después de muchos años quedan 90 familias. Mejor dicho 90 cabezas de
familia porque hay muchas señoras o señores que viven solas y eso entra en
las estadísticas.
Se me olvidaba contarles que era una comunidad sin rabino. El señor Judit oficiaba los rezos, Bar Mitzvas, matrimonios y hasta las Bat Mitzvas que celebramos por primera vez Masha, Jennie, Rossy y yo. Frada era más chiquita y no pudo celebrarlo en ese momento. Era famosísimo el señor Barak, no se si por recuerdos de guerra o por necesidad, pero se forraba los bolsillos en plástico para recoger comida en los Bar Mitzvahs y matrimonios y llevársela para la casa.
Ya no son las 150 familias de antes, quedan 90, pero igual de unidas. El marco ya no es Zea, ni Villa Alicia, sino el Club del Poblado, una casa que se compró más adelante adecuándose a las necesidades comunitarias actuales.
Está el Club Kadima y el colegio en la vía Las Palmas. En El Poblado hay una sinagoga chiquita y hermosa que alberga las necesidades religiosas de esta pequeña y extraña comunidad que es Medellín. Digo extraña no porque seamos raros, sino porque somos distintos. Es una comunidad de tendencia conservadora donde los rabinos han tenido que adaptarse a las costumbres de los comunitarios y no al revés. La gente conversa y reza por ratos. Allá se hace lo que la gente quiere y lo que a la gente le gusta. Es gente cálida y hospitalaria. Todos saludan y sonríen y el que llega de afuera es bienvenido. Es gente luchadora, especialmente en los últimos años en que ha habido una gran deserción de personas, pero los comunitarios de esta ciudad de la eterna primavera no se han rendido. Por el contrario los dirigentes han redimensionado la comunidad y se han adaptado a las circunstancias actuales. Han seguido construyendo de acuerdo a esta nueva dimensión. El último Rosh hashaná lo pasé en Medellín en compañía de mis padres, algunos familiares y amigos porque en Medellín todos son amigos de todos. Rezamos, charlamos, compartimos y se me hizo un nudo en la garganta por la nostalgia del pasado y la emoción de este presente que se vive en una de las comunidades más pequeñas de nuestro país, gracias a la visión y al deseo de seguir adelante de unos cuantos soñadores que no se rindieron porque muchos se fueron. Es lindo ver a los niños que no son tantos, pero son muy unidos. El colegio sigue, la sinagoga sigue, Kadima sigue, la vida comunitaria sigue y la educación judía sigue. Hay una continuidad de los valores judaicos en esta linda comunidad que no se detiene con el paso del tiempo.

Por: Marlene Manevich

jueves, junio 05, 2003

AÑO DE 1966

YA NOS HABIAMOS PASADO PARA EL BARRIO ESTADIO HACIA UNOS ANOS Y MIS PADRES CONSTRUYERON UN EDIFICIO DE TRES PISOS, EL CUAL PARA LA EPOCA ERA MUY GRANDE EN EL SECTOR Y ERA PROPIEDAD HORIZONTAL O SEA QUE NOSOTROS VIVIAMOS EN EL PRIMER PISO Y ALQUIMAMOS LOS OTROS DOS QUE ERAN LOS MAS GRANDES, INCLUSIVE EN EL SEGUNDO PISO VIVIAN DON PEDRO BLUMAN Y FAMILIA Y EN EL TERCERO UNOS GOIM MUY QUERIDOS Y FORMALES.

ANITA MI HERMANA Y YO NOS LLEVAMOS UNA SORPRESA MUY GRANDE PUES YO YA TENIA 10 ANOS CUMPLIDOS Y RESULTO MI MAMA EMBARAZADA, NOS QUERIAMOS IR DE LA CASA PUES NOS DABA PENA ANDAR DE BEBE A ESAS ALTURAS.
YA QUE LA FAMILIA SE IBA A CRECER NOS PASAMOS PARA EL SEGUNDO PISO QUE ERA EL MAS GRANDE Y COMODO DE TODOS Y ASI LAS COSAS EL DIA 20 DE FEBRERO DE 1966 NACIO MI HERMANO DAVID ARONOV A QUIEN QUEREMOS MUCHO Y ACTUALMENTE ESTA RADICADO EN MIAMI, FLORIDA.

LOS MIEMBROS DE LA COMUNIDAD IBAN AUMENTANDOY LA GENTE TENIA MAS NEGOCIOS Y MEJORES OPORTUNIDADES Y VIAJABAN MUCHO AL EXTERIOR EN BUSCA DE NUEVOS HORIZONTES Y YA ALGUNOS ESTABAN PENSANDO EN EMIGRAR A OTROS PAISES O MANDABAN LOS HIJOS A ESTUDIAR AL EXTERIOR.
RECUERDO MUCHO A MI PRIMO NATAN YAKER SZYLER, QUIEN ESTUDIO MEDICINA EN LA UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA Y LUEGO LO MANDARON A ESTUDIAR A ESTADOS UNIDOS UNA ESPECIALIZACION Y HOY EN DIA ES UN FAMOSO CIRUJANO PLASTICO EN DALLAS, TEXAS.

EN ESA EPOCA MIS MEJORES AMIGOS ERAN MIS PRIMOS, HENRY YAKER Y PAUL FRAIND, LO QUE PASA ES QUE A PESAR DE TENER MUCHOS PRIMOS LAS EDADES ERAN DIFERENTES Y MUCHOS DE ELLOS VIVIAN EN BOGOTA Y NOS VENIAN A VISITAR EN LAS VACACIONES , COMO EL CASO DE TANIA GUTERMAN ( QUIEN HOY EN DIA VIVE EN ISRAEL Y ESTA CASADA CON SALOMON COHEN) Y SUS HERMANOS LESLIE Y MARLENE GUTERMAN , CLARO ESTA QUE MI MAMA TENIA TRES HERMANAS , FANY DE YAKER , REGINA DE LIBERMAN Y SONIA DE GUTERMAN , Y TODOS LOS PRIMOS ERAMOS MUY UNIDOS , LAMENTABLEMENTE REGINA YA MURIO . MI PADRE NO TENIA HERMANOS.

EN ESE ANO YA MEDELLÍN ESTABA UN POCO MAS PELIGROSO, YA HABIAN ATRACOS, SE ENTRABAN A LAS CASAS A ROBAR, A LAS SENORAS LES ARRANCABAN LAS CARTERAS EN EL CENTRO CUANDO IBAN DE COMPRAS POR JUNIN, QUE ERA LA CALLE MAS FAMOSA DE LA EPOCA CON SU PANADERIA VERSALLES Y SUS ALMACENES ELEGANTES, PUES NO EXISTIAN LOS CENTROS COMERCIALES NI LOS GRANDES ALMACENES DE CADENA , TAMBIEN IBAN A LA PLAZA DE MERCADO A COMPRAR TODO PARA SURTIR LA CASA DE COMIDA Y EN ESPECIAL CUANDO LLEGABAN LAS FIESTAS PARA PREPARARSEN PARA LAS COMIDOTAS ESPECIALES QUE LLENABAN LAS MESAS DE COMIDA LLENA DE AJO Y ACEITE Y UNO SALIA CON UN ALIENTO ESPANTOSO PERO CON LA BARRIGA CONTENTA.......




miércoles, junio 04, 2003

HOY QUIERO PLASMAR ACA UNAS NOTAS ACERCA DE LA COMUNIDAD,Y DE LA VIDA DE HACE VARIOS ANOS ACA EN MEDELLIN, COLABORACION QUE NOS HACE UNA FAMILIA DE LA COLONIA QUE EMIGRO DE MEDELLIN PARA ISRAEL HACE YA 30 ANOS Y CUYAS EXPERIENCIAS NUNCA HAN OLVIDADO COMO TAMPOCO ESTA BELLA TIERRA, SE TRATA DE NUESTROS RECORDADOS, JACOBO ZIMERMAN Y DE SU ESPOSA MIRIAM VIGODA, QUIEN HOY EN DIA VIVEN EN LA TIERRA PROMETIDA Y MUY AMABLEMENTE SE UNEN A ESTE CUENTO PARA RECORDARNOS COSITAS QUE SUCEDIERON EN AQUEL ENTONCES Y QUE SE QUE MUCHOS DE USTEDES LO VIVIERON TAMBIEN, ACA VAN:


-La familia Rabinovich y su empresa Telsa, no solo sirvio de orgullo de la comunidad ante los goim sino que dio trabajo directa e indirectamente a muchos miembros de la colonia.

-La Hebra Kadisha, y entre sus miembros el senor Bernardo Rozental a quien se le llamaba Cristian Dior por ser quien vestia a los muertos para su viaje eterno.
.
-El cementerio, que era parte integral de la comunidad, hasta tal punto que para recibir sepultura habia que saldar cuentas con la tesorerias de la junta directiva, la junta escolar, el Magbit y hasta con los bonos. Y tal como tu lo dijiste, los Cohen solo podian mirar desde afuera en compania de todos los goim del barrio.

-La junta directiva de la comunidad y con su casi casi eterno presidente don Moises Farberoff, que fuera de ser una madre, era tambien el representante de los Din Tora (dimtoire)que se reunian para solucionar problemas entre los miembros de la comunidad.
Solo en los anos 50 hubo un pequeno golpe de estado en el que mi papa, Carlos Zimerman y unos cuantos berracos se tomaron la junta y uno de los resultados fue la construccion del colegio de Villa Alicia.

-Dona Rosa Yanovich, que fue en la epoca dorada, la presidente del colegio Teodoro Hertzel
(Dorada en el sentido de que todos los estudiantes eran judios y era una epoca muy bella en Medellin)

-El senor Halpert (el abuelo de Nadin y David)por cuyas manos pasamos muchos de los muchachos en la preparacion del Bar-Mitzva. Hasta hoy recuerdo las jaladas de orejas.
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-El senor Reznik que nos preparaba los discursos del Bar-Mitzva en Idish, sin que tuvieramos ni la mas remota idea de que deciamos. Sus discursos eran famosos.

-Y los primeros rabinos. En algunas ocaciones se trato de traer rabinos para la comunidad. El resultado fue: o que don Abraham Sudit y compania de sabiondos los desterraron o la comunidad lo hizo cuando se le encontraron ciertas artimanas, o negocios ilicitos.

-El colegio Teodoro Hertzel con la eterna senorita Alicia, Don Alejandro y las roscas de aquellas personas allegadas.

-La sinagoga de Zea, donde se celebraban los Miniam diarios, que se sostenian con aquellos que durante el ano asistian al rezo en senal de luto. Solo en Rosh Hashana y Iom Kipur habia un lleno completo, incluido el desfile de modas (para esas fiestas las senoras querian lucir sus mejores trajes). A las 2 de la tarde del Yom Kipur salian todos los pelados de 12 hasta 15 anos hacia el Astor y La Suiza a comprar moritos y galleticas para esperar pacientemente a que los viejos tocaran el Shofar y comerse de un bocado varios kilos de colesterol y trigliceridos.

-La colecta de Magbit para sostener el pequeno estado de Israel o a unos cuantos politicos. En ese mes de colecta, donde los Rabinovich y Telsa servian de indice, se sentia de pronto una recesion economica en la comunidad, cosa que desaparecia por obra y gracia del espirito santo al terminar la colecta y asi sucesivamente ano por ano. Como dije antes los de la junta esperaban pacientemente a aquellos que se negaban a pagar la cuota, por demas un poco antidemocratica, para saldar cuentas con sus familiares el dia que muriera y tener que ser enterrados.

-Los desayunos de Shaleshides o de Bar-Mitzva en Zea eran famosos por los cuentos que se decian de algunos judios que se ponian bolsas de polietileno en los bolsillos para llevarse a casa las tortas de miel, los arenques y el brandy.

-Las reuniones de junta directiva y junta escolar donde se tomaban y resolvian los problemas de la Kehile, yo recuerdo que lo mas dificil que nos tocaba resolver era la admision de jovenes de matrimonios mixtos, se ponian en juego la presion de las roscas,si el muchacho era judio o si la muchacha era la judia, si los padres tenian plata para una buena donacion, o si los muchachos estaban dispuestos a una conversion en Miami.

-Como no habia colegio hebreo sino hasta segundo elemental (ano 1950) a nosotros nos mandaban a la Bolivariana. Alli se nos tildaba de Masones, que nos dolia mucho sin saber que era eso de Masones. Por otro lado nos obligaban a ir a misa y estudiar el Catecismo y como buenos estudiantes que eramos sacabamos los mejores puestos, entre otras cosas eramos los que mas dabamos para la colecta de las misiones de la Virgen Maria.

Etica y Aaron Borenstein eran los ninos modelos de la comunidad, eran los eternos mejores estudiantes, eran los mas cultos, tocaban todos los instrumentos musicales que se habian inventado antes de la electronica y todos los demas pelados de la comunidad adquirimos los primeros complejos de inferioridad y no los invitabamos a ninguna fiesta.

-Los campamentos y moshavot en la finca Villa Alicia y en la finca de los Serebrenik. Despues vino la Shomer Hatzaira y todos nuestros padres temieron que sus hijos les salieran comunistas y no oligarcas.

-Por los anos 50 se dieron los primeros casos de matrimonios mixtos. En ese entonces los padres hacian Shive y guardaban luto. Era un escandalo en la comunidad y el escandalo aumentaba de acuerdo a la alcurnia de la familia.

-Las senoras que disque se la jugaban a sus maridos,como tu lo mencionaste, y a mi no me consta, termino aqui el chisme y les dejo la inquietud......

-Las visitas de los jovenes de la comunidad a las zonas del Fundungo, Lovaina y la curva del bosque y a las casas de prostitutas que en ese momento eran famosas como la casa de las munecas y Marta Pintuco, y cuantas veces no nos encontrabamos alli a nuestros progenitores, no se sabe quien pasaba mas verguenza , y de malas al que le encontraban a su papa, era mejor pegarse un tiro que aguantarse las jodas de todos.........

Yo solo recuerdo las buenas cosas del Cielo o sea Medellin. No me toco la violencia ni los secuestros y menos la venida abajo de la comunidad debido a motivos de seguridad,etc

ESPERO QUE ESTA COLABORACION SEA DEL AGRADO DE TODOS USTEDES, ASI COMO LO ES PARA MI, PUES HAY COSAS QUE NO ME TOCARON Y ES MARAVILLOSO CONOCER MAS A FONDO LA VIDA DE ESE TIEMPO Y MAS COSTUMBRES DE NUESTRA QUERIDA COLONIA.
QUIERO AGREGAR QUE HAY OTRO ANTIOQUENO VIVIENDO EN ISRAEL A QUIEN CONOCI PERSONALMENTE, SE TRATA DE MANUEL BASS QUIEN FUE MIEMBRO ACTIVO DE NUESTRA COMUNIDAD AL IGUAL QUE TODA SU FAMILIA Y ESPERO QUE ME COLABORE CON ANECDOTAS A MEDIDA QUE PASE EL CUENTO, LO MISMO QUE TANTOS JUDIOS DE MEDELLIN QUE EMIGRARON A ESAS TIERRAS, ENTRE ELLOS PRIMOS MIOS Y FAMILIARES QUE HACE MUCHOS ANOS QUE NO LOS VEO PERO QUE LOS RECUERDO DE TODO CORAZON ..........


martes, junio 03, 2003

HABLANDO DE ANITA, MI HERMANA, ERA MI COMPANERA DE JUEGO Y NOS LA LLEVABAMOS MUY BIEN, AUNQUE DE VES EN CUANDO PELEABAMOS COMO TODOS LOS HERMANOS PERO REALMENTE LA PASABAMOS INCREIBLE, A ANITA TAMBIEN LA SACARON DEL COLEGIO HEBREO Y LA PASARON A UN COLEGIO CATOLICO Y TENIAUNAS COMPANERAS MUY QUERIDAS QUE IBAN A MI CASA A ESTUDIAR Y YO ME HACIA AMIGO DE ELLAS Y DE ESA FORMA INTERACTUABAMOS MAS CON GENTE QUE NO ERA DE LA COLONIA( A LA GENTE NO JUDIA LE DECIMOS “GOIM”) Y YO LES PREGUNTABA COSAS DE LA RELIGION CATOLICA PARA CONOCER LAS DIFERENCIAS DE PENSAMIENTO Y EL MODO DE VIVIR DE ELLOS.

EN MI CASA NO ERAN MUY ORTODOXOS O SEA MUY EXTRICTOS CON LAS COSAS DE LA RELIGIÓN PERO SE GUARDABAN LAS FIESTAS SAGRADAMENTE Y NOS OBLIGABAN A IR A LA SINAGOGA, ADEMÁS SIEMPRE TRATABAN DE QUE LOS AMIGOS FUERAN DE LA COMUNIDAD O “KHEILA” COMO SE DICE EN HEBREO Y NOS INCULCABAN MUCHO QUE PARA CASARNOS TENIA QUE SER CON ALGUIEN JUDIO Y NO “GOIM”.

EN EL CASO DE LA SINAGOGA LO MALUCO ERA QUE LOS REZOS ERAN TODOS EN HEBREO Y NO ENTENDIAMOS NADA, ADEMAS TODOS LOS MIEMBROS DE LA COLONIA TIENEN QUE PAGAR UNA MENSUALIDAD PARA PODER SOBREVIVIR COMO COMUNIDAD Y EN LA SINAGOGA A LA HORA DEL REZO LLAMAN GENTE QUE PASE A LEER LA “THORA”( La Torah son los 5 libros del Antiguo Testamento ) Y EN ESE CASO SE DA UNA CONTRIBUCION EN PLATA, YO ME ACUERDO QUE HABIA SENORES QUE “ REZABAN” PARA QUE NO LOS LLAMARAN A REZAR PUES ASI NO TENIAN QUE DAR PLATICA POR EL ORGULLO DE PASAR AL FRENTE A LEER LA THORA DELANTE DE TODA LA COMUNIDAD, AUNQUE COMO EN TODO NO FALTABAN LAS “ROSCAS” O PREFERENCIAS PUES CASI SIEMPRE LLAMABAN A LA GENTE MAS RICA Y PODEROSA PUES SABIAN QUE ASI LA DONACIÓN ERA MAS “GENEROSA“.

PARA PODER SER ENTERRADO O ENTRAR A LA SINAGOGA, EN FIN PARA CUALQUIER ACTIVIDAD CONCERNIENTE A LA COMUNIDAD HAY QUE ESTAR A PAZ Y SALVO CON LOS PAGOS O “CUOTAS” MENSUALES, DE LO CONTRARIO HAY PROBLEMAS Y A VECES SE DEBE ENTRAR A “NEGOCIAR” LA DEUDA .
EN ESA ESPOCA NO TENIAMOS RABINO ACA EN MEDELLÍN Y EL SENOR QUE OFICIABA EN LOS REZOS Y DEMAS SE LLAMABA ABRAHAM SUDIT Y SE CREIA EL SUMO”PONTÍFICE” DE LA COLONIA, ERA EL QUE APROBABA O NO LAS CONVERSIONES, TOMABA DECISIONES A PRIORI DE COSAS RELIGIOSAS, EN FIN ERA EL” MANDAMAS” ACA, Y CADA QUE QUERIAN TRAER A ALGUIEN DE AFUERA NO PERMITIA O DECIA QUE NO SERVIA......

domingo, junio 01, 2003

TRASCURRIA EL TIEMPO, ERAN LOS AÑOS 60 Y YA MEDELLIN ESTABA CRECIENDO A BUEN RITMO, AL MISMO TIEMPO YA SE ESCUCHABA DE ROBOS Y DE LADRONES Y NOS TENIAMOS QUE CUIDAR MAS CUANDO SALIAMOS A LA CALLE CON LOS AMIGUITOS E INCLUSIVE RECUERDO QUE A DON JOSE SZPUL (QEPD) LE ROBARON EL CARRO EN EL CENTRO DE LA CIUDAD Y LO ENCONTRO AL OTRO DIA, CLARO ESTA QUE LA MODALIDAD DE LA EPOCA ERA MUY DIFERENTE A LA DE HOY EN DIA, EL CARRO TENIA QUE ESTAR SOLO, EN ALGUN LUGAR OSCURO Y CASI QUE CON LAS LLAVES PEGADAS, NO COMO EN LA ACTUALIDAD QUE LO BAJAN A UNO DEL CARRO CON UN ARMA .

EN MI CASA ERA TIPICA LA REUNION DE MI PADRE CON LOS CUNADOS Y FAMILIARES PARA JUGAR POKER Y LAS MUJERES SE QUEDABAN EN LA SALA CONTANDO CHISMES Y HABLANDO DE FULANITA Y PERANITA, DE LA ROPA LUJOSA QUE TENIAN, DE COMO A TAL SENOR LE IBA MEJOR EN LOS NEGOCIOS Y DE QUE AQUELLA SENORA ERA MUY
“PATIALEGRE “ O SEA QUE SE METIA CON OTROS SENORES DE LA COLONIA Y ESO ERA MUY MAL VISTO SOCIALMENTE Y CREABA MALESTAR Y TEMOR ENTRE TODAS.

LES CUENTO QUE EN LA EPOCA LOS VIEJOS HABLAN EN “YIDISH” UN DIALECTO PARECIDO AL ALEMAN PARA QUE NADIE MAS LES ENTENDIERA Y EN MI CASA DESDE QUE NACIMOS NOS HABLABAN SIEMPRE EN YIDISH Y ASI LA MUCHACHA DE SERVICIO NO SABIA DE QUE ESTABAMOS HABLANDO, LASTIMA QUE EN LA ACTUALIDAD CASI NINGUN JUDIO JOVEN LO HABLA PUES ESA TRADICION SE ESTA PERDIENDO.

LOS MIEMBROS DE COLONIA QUE TENIAN MAS PLATA YA HABLABAN DE VIAJAR, UNOS A ESTADOS UNIDOS Y OTROS A ISRAEL, CON DESEOS DE EXPLORAR NUEVOS MUNDOS Y MEJORES OPORTUNIDADES PARA NEGOCIAR O SIMPLEMENTE PARA PASAR UNAS MUY MERECIDAS VACACIONES Y NO FALTABA QUIEN PENSABA EN IRSE A VIVIR POR ALLA, EN NUESTRO CASA SE HABLABA DE IR A SAN ANDRES, QUE ES UNA ISLA ACA EN COLOMBIA DONDE SE CONSEGUIAN COSAS TRAIDAS DE OTROS PAISES Y TAMBIEN ERA LA ILUSION DE MUCHOS VISITAR ESE PEQUENO PARAISO, EN ESE ENTONCES EL VIAJE ERA DE TRES HORAS Y SE CONSIDERABA MUY COSTOSO PERO AFORTUNADAMENTE LOS JUDIOS AHORRABAN MUCHO PARA CUALQUIER EVENTUALIDAD Y A VECES LOGRABAN REALIZAR SUS SUENOS.

RECUERDO MUCHO QUE A MI, MIS ABUELOS PATERNOS ME LLEVARON A SANTA MARTA , UNA CIUDAD COSTERA DONDE LA COLONIA JUDIA ERA PEQUENA PERO MUY QUERIDA Y EN ESA FORMA CONOCI EL MAR Y VEIA LOS BARCOS QUE VENIAN DE OTROS MUNDOS Y CASUALMENTE CONOCI A UN NINO JUDIO LLAMADO LEON HOCHMAN QUIEN POR COSAS DEL DESTINO ES EL ACTUAL MARIDO DE MI HERMANA ANITA (ASI LE DECIMOS TODOS CARINOSAMENTE) Y TENGO RECUERDOS MUY BELLOS DE ESE VIAJE , TAMBIEN SE PODIA IR A LA COSTA EN TREN QUE ERA UN VIAJE DE 24 HORAS , LAMENTABLEMENTE
DEJARON ACABAR LAS LINEAS FERREAS Y HOY EN DIA ESTAN PRACTICAMENTE INHABILITADAS.....

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